Rosa Álvarez cerró su negocio de abarrote en la Comisaría de Esperanza, a 5 años de haberlo emprendido y uno de los factores que la obligó fue el de los cobros excesivos de energía eléctrica.

Por: Fabiola Navarro

Los recibos por facturación que emitía la Comisión Federal de Electricidad cada dos meses, no bajaban de 7 mil pesos como mínimo, a pesar de que solamente contaba con dos refrigeradores y un abanico.

“No veía la mía. Cada dos meses estaba preocupada por cómo pagar la luz, un abarrote pequeño como el mío en una colonia donde la gente no tiene mucha solvencia, no deja grandes ganancias”.

“Solamente tenía dos refrigeradores en los que guardaba los refrescos, el queso y los huevos. Eso era lo único que yo refrigeraba, la tarifa que cobra la CFE es muy cara”, lamentó.

Como ella, otros abarrotes de distintas colonias se han visto en la necesidad de cerrar sus establecimientos, debido los pagos excesivos a la CFE.

Además, existen otros factores para que no prosperen, como el pago de impuestos y la competencia que representa para ellos la creación de tiendas de conveniencia cercanas a sus establecimientos.