Otras 11 personas murieron con ellos tras el hundimiento de la embarcación en la que pretendían llegar a Europa buscando refugio

La noche del 7 de octubre, una barcaza con migrantes africanos, naufragó. De las 35 personas que viajaban en ella, 13 murieron y sus cuerpos se fueron al fondo del mar, entre ellos una madre con su niño de dos años.

El accidente se en las costas de Lampedusa, una de las islas Pelagias del Mediterráneo, en Italia.

Buzos de la Guardia Costera que buscaban los cadáveres se toparon con una escena por demás trágica: en el fondo del océano estaba el cuerpo de la mujer con su hijito dentro de su playera, para tratar de salvarlo, pero no pudiendo con el mar, perecieron ahogados. También los de los otros migrantes que perecieron bajo el agua.

Las autoridades grabaron la búsqueda y las imágenes muestran la escena.

Ante ello, Open Arms, una ONG española, posteó en su cuenta de Twitter:

“Golpea la imagen, pero más duele saber que las decenas de vidas que junto a esta persona se hundieron en el fondo, podrían seguir vivas. Buscaban una Europa en paz y les atrapó el fondo del mar. Malditos sean los verdugos. Ojalá no les deje dormir”.