Durante su viaje a India, el periodista Jaume Sanllorente aseguró que fue testigo del entierro de una bebé viva. Cuando supo la razón se quedó horrorizado, pues estos hechos son habituales en ese país.

El también escritor y activista por los derechos humanos, comentó que esa vez estuvo en India para conocer de cerca los usos y costumbres y, al saber de esa práctica, acabó por crear la Fundación Sonrisas de Bombay, una ONG sin fines de lucro, para atender las condiciones de vida de las mujeres en el país, quienes son sometidas a asesinatos, explotación sexual, no tienen educación formal y son objeto de violencia por su condición de género.

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Durante esa primera visita, Sanllorente siguió de cerca el embarazo de una jovencita de 15 años de edad, “de expresión triste y mirada opaca”, pues quería conocer la manera en que la “casi niña” alumbraría.

Cuando le informaron que la adolescente había parido a una pequeña muerta, se llevó una desagradable sorpresa: su traductor le dijo que a la nena “la han enterrado viva al nacer”.

Al periodista le fue explicado que en India, las mujeres son un lastre para la familia, pues cuando se casan deben pagar una alta dote y, al hacerlo, dejan ser de la familia, lo que no aporta nada.

Refirió, además, que varias veces vio pequeños cadáveres en basureros.

Debido a esta práctica, en 1994 el Gobierno Indio prohibió las pruebas para conocer el sexo de los bebés, pero “el 41% de las muertes neonatales femeninas sea deliberada”, señalan medios internacionales, lo que convierte a India en un país peligroso para las féminas.