Pues será el sereno, pero la última medición de Consulta Mitofsky acerca la aprobación ciudadana en el mundo a sus mandatarios, el de México, Andrés Manuel López Obrador, se encuentra entre los primeros cinco.

Encabeza la lista Nayib Bukele, de El Salvador, con 80 puntos, seguido por Marcelo Rebelo de Sousa, de Portugal, con 71; Vladimir Putin, de Rusia, con 67, y con 64 puntos empatan AMLO y Giuseppe Conte, de Italia.

El documento de la casa encuestadora encabezada por Roy Campos muestra la situación para 18 mandatarios de América y 10 más en Europa, Asia y Australia, pero reitera que “este tipo de evaluaciones son sólo una forma de medir el trabajo realizado por cada uno de los Presidentes o Primeros Ministros y pueden o no mostrar totalmente la eficiencia y los logros de sus administraciones”.

Para ubicar más claramente a los 18 mandatarios de América, se formaron 5 grupos según los porcentajes de aprobación que otorga la opinión pública de cada país por su gestión:

Sobresalientes: Dos de los 18 presidentes medidos en América obtienen esta evaluación, por tener más de 60% de aprobación y son, reiteramos, Nayib Bukele y AMLO.

En la categoría Alta se ubican Danilo Medina, de República Dominica, y Martín Vizcarra, de Perú, que incrementa siete puntos y sube de la media.

En la evaluación Media se colocó solito Donald Trump, con 43%.

En la categoría Baja están Evo Morales, de Bolivia, que en octubre próximo busca su cuarta reelección y baja dos puntos porcentuales.

Le siguen Justin Trudeau, de Canadá, Mauricio Macri, de Argentina; Juan Orlando Hernández, de Honduras, y Sebastián Piñera, de Chile.

En este grupo, pero por debajo del 30% de aceptación, están los mandatarios de Brasil, Colombia y Uruguay.

Los que tienen aprobación pésima son Daniel Ortega, de Nicaragua, con 24%; Carlos Alvarado, de Costa Rica, con 21%; Lenin Moreno, de Ecuador, con 19%, al igual que Jimmy Morales, de Guatemala, y Nicolás Maduro, con 13%.

Es, como se ve, toda una evaluación que permite analizar cómo se están comportando los mandatarios de diversas naciones.

Con todo y que sabemos que con AMLO todavía no termina de irse lo viejo, pero tampoco lo nuevo ha repuntado, nadie duda de que la luna de miel del Presidente con los mexicanos sigue viento en popa.

¿Hasta cuándo? Dependerá de cómo se comporten los programas puestos en marcha y, sobre todo, la realidad de la economía nacional.

Y eso, sin duda, está por saberse ya muy pronto.

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