Aunque ayer todo pareció transcurrir en aparente tranquilidad, algunos padres de familia de una universidad privada de Ciudad Obregón han expresado su preocupación por la aparente presencia de un jovencito que ha “amenazado” con asesinar a sus compañeros.

Por supuesto que una situación de este tipo es para alarmar a cualquiera, sobre todo a quienes tienen en esa institución a un hijo o hija.

Los padres señalan que el jovencito escribió las amenazas en sus redes sociales el domingo e incluso tienen muestras de algunos dibujos que aparentemente subió a sus cuentas, pero aunque hasta el momento nadie ha querido hacerlo público, hay temor de que pudiera hacer efectivas sus intimidaciones.

De hecho, el lunes muchos no mandaron a sus hijos a clases e incluso se hizo una operación mochila y curiosamente el jovencito “sospechoso” no acudió, lo cual hizo aumentar la tensión entre las personas.

Hasta hoy, los directivos del centro educativo no han salido a decir algo sobre el tema y aparentemente no desean que la Policía haga presencia en las aulas para evitar la caída del “prestigio” de la institución.

Algunos padres aseguran hay intenciones ya de dejar al muchacho por fuera de la universidad y otros dicen que ya se dio de baja como alumno al conocer todo lo que provocó su participación en las redes.

Esta situación es una muestra de que entre los ciudadanos priva ya el terror que tantas masacres escolares provocan, sobre todo las sucedidas en escuelas de Estados Unidos y se corre el riesgo de que alguien pudiera imitar esas fechorías.

Hay algunas versiones en el sentido de que este jovencito es alguien aislado y que incluso ha sufrido algún tipo de acoso escolar, por lo cual aparentemente estalló en las redes sociales el domingo pasado.

Es de esperarse que las autoridades del plantel ya hayan enterado a las autoridades sobre este suceso que carcome la tranquilidad de los padres y se esté investigando, pero sobre todo apoyando al muchacho en cuestión, no solamente por la seguridad de sus compañeros sino por la estabilidad emocional de él mismo.

Debe ser una obligación de los directivos escolares el presentar la denuncia ante los niveles oficiales correspondientes, a efecto de tomar las medidas preventivas del caso y no solamente expulsar por expulsar a quien creen “sospechoso”.

Y, debe decirse también, las autoridades policiacas de los tres niveles de gobierno deben desde ya comenzar a dar resultados positivos en torno a su lucha contra el crimen organizado.

Ya es necesario que la sociedad cajemense viva, como siempre lo había hecho, con esa tranquilidad y paz que los malosos le han arrebatado.

Ojalá.

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