Wil Lutz acertó un gol de campo de 58 yardas mientras expiraba el reloj para dar a los New Orleans Saints una victoria por 30-28 sobre los Houston Texans ayer, en un partido que deparó tres jugadas de anotación en el último minuto.

Con 37 segundos por jugar, Deshaun Watson lanzó un pase de touchdown de 37 yardas al ex receiver de los Saints, Kenny Stills. Coronó así una serie de dos jugadas y 75 yardas que puso al frente a los Texans luego de comenzar su última posesión abajo por seis puntos y con 50 segundos en el reloj.

Pero había tiempo suficiente para el quarterback de los Saints, Drew Brees, quien coronó una actuación de 370 yardas y dos envíos de touchdown, completando un pase de 15 yardas a Tedd Ginn Jr, uno de 11 yardas a Michael Thomas y otro a Ginn, de 9 yardas en una secuencia rápida. Eso permitió a Nueva Orleans guardar su último tiempo fuera hasta que restaban dos segundos y preparar la escena para la patada ganadora de Lutz, que fue el gol de campo más largo de su carrera.

Brees, de 40 años, completó 32 de 43 pases. Vio interceptado un envío muy profundo en territorio de Houston durante la primera mitad, lo que pudo haber sido costoso. Pero el mariscal de campo hizo lo suficiente para compensar ese error.

Pareció tener el duelo resuelto cuando detectó que Ginn estaba solo en tercera y dos. Completó para un avance de 41 yardas, hasta la 44 de Houston, justo cuando llegó la pausa de los dos minutos.