A la situación socioeconómica de nuestro municipio de Cajeme, le dicen la “culpa”, porque nadie se la quiere echar. Y, sí; a donde quiera que vayas, en dondequiera que estés; con quien sea que platiques o lo que sea que escuches, será que Ciudad Obregón anda mal. Que la Seguridad, el respeto, los empleos justamente remunerados, el orden, la limpieza y la civilidad del pueblo, andan por la calle de la amargura; como quien dice, se han ido por el caño, para acabarla de amolar, colapsaron el drenaje y las aguas ya nos llegaron al cuello.

¡Nos urge salir del letargo en el que estamos en esta ciudad!  Y no hay de otra: ¡O le entramos todos, o le entramos todos!

Lo bueno es que tenemos las herramientas para hacerlo: somos una ciudad universitaria en donde cada año se gradúan 5000 mil profesionistas, y casi todos se tienen que ir de aquí porque no encuentran un trabajo acorde a su oficio y a sus necesidades económicas básicas. Autogeneremos, al menos, una fuente de ingresos cada quien, o desde la iniciativa privada que tenga la capacidad de emplear y producir bienes y servicios, para una comunidad que anhela una situación económica más favorable.

Aprovechemos las bondades que nos presenta nuestro entorno: sierra, costa, y valles. Mano de obra calificada, viabilidad geográfica, conexión internacional, la rica cultura Yaqui, alimentos y bebidas de lo mejor, alto talento plástico y musical, un clima semiprecioso, pero, para lograrlo debemos plantearnos tener un sentido de pertenencia y amor por este lugar en el que vivimos; sino por convicción, por conveniencia, pues los resultados de no apostarle a tener una ciudad amable y con orden y progreso para todos, no se están dando, y eso es culpa de todos y no solo de las autoridades que, ni siquiera tienen un plan o una visión a largo plazo para nuestro municipio.

Es hora de impulsar a los comerciantes y los productos locales; es hora de regular (¿habrá quién pueda?) el ambulantaje. De echarle ganas y uniendo fuerza y talento como se ha hecho para el rescate de los callejones del centro de la ciudad, comenzar a reforestar con ánimos; a dejar de tirar basura donde sea, a mantener limpias casas y negocios. Ya dejemos de rayar las paredes, de comprar robado, de pegarle a lo ilegal; hay que ser amables y respetuosos con los turistas, y con todo mundo, de frente o de carro a carro. Hay que diversificarnos; es urgente ampliar nuestra economía; nuevos cultivos, como algunos ya lo están haciendo, vincular las universidades con las empresas de una manera más asertiva, mejorar el transporte, exigirle a las autoridades, no dejar de fiscalizar al gobierno, impulsar la tecnología aeroespacial …¡Sin duda Cajeme y Ciudad Obregón, tienen mucho futuro, pero el futuro empieza ahora!

¿Pero quién no se da cuenta?