Fueron cuatro los motivos que expuso el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, del Centro de Justicia Penal Federal en la Ciudad de México, con sede en el Reclusorio Sur, para ordenar el encarcelamiento de Rosario Robles Berlanga.

  1. Carece de arraigo en la Ciudad de México: si bien afirmó vivir en el mismo domicilio hace veinticuatro años, existe un informe del Cenapi donde consta que recientemente tramitó una licencia de conducir en un domicilio diferente. Lo que implica mentir sobre su residencia y equivale a presunción de riesgo.
  2. Hay probabilidad que pueda darse a la fuga, tiene los medios y los contactos.
  3. La pena a imponer sería mayor a cuatro años por lo que no alcanzaría beneficios, ni sustitutivos de la pena.
  4. El tiempo en reclusión se le puede contabilizar para una posible sentencia a futuro, por lo que es de mínima intervención.

Pero, como señala el abogado de la ex Secretaria de Desarrollo Social, hay una quinta causa que quizá haya sido la principal: “Es de la opinión pública conocidas las rencillas que ella (Dolores Padierna Luna, tía del Juez) tiene al atribuirle el enjuiciamiento de su marido René Bejarano a acciones que emprendió Rosario Robles, cosa que además que está indemostrado, pero ella personalmente se las atribuye a Rosario Robles”.

A como se han llevado muchos juicios en este país, siempre las dudas asaltan a los ciudadanos cuando ve que no era para tanto el haber encarcelado a una persona que bien pudo pagar una fianza y seguir su juicio en libertad.

Padierna Luna ya ha salido a defenderse al señalar que si bien es su sobrino el Juez, él ha seguido su propia carrera, además de que los casos que le han tocado han sido asignados al azar.

Total que esto de la justicia siempre anda muy enredado, pues cada persona la ve desde puntos de vista diferentes y es muy difícil ponerse de acuerdo ya que siempre hay y habrá afectados en cada caso a ventilar en los tribunales.

Se dan casos incluso de que se condene a un inocente a pesar de que nunca se le probó de manera fehaciente el haber estado involucrado en el delito del que se le acusa.

Eso ha dado origen a la presencia de presos políticos como Fidencio Aldama Pérez, un integrante de la Tribu Yaqui al que se le atribuye un asesinato pero nunca se escucharon sus pruebas ni se le comprobó que haya usado un arma del calibre como el que dio muerte a Cruz Buitimea Piña, en octubre de 2016.

Se ha prestado la justicia a tantas manipulaciones que hay mucha falta de credibilidad ciudadana en el sistema.

Y esa carretera es de ida y vuelta: muchos jueces y magistrados desconfían de los dichos y hechos de buena parte de quienes son juzgados.

Encerrados en ese círculo vicioso, la sociedad parece avanzar hacia la ejecución de la justicia por mano propia, que no es nada recomendable. Ojalá todo cambiara, pero es harto difícil saberlo y no queda otra vía que ir enseñando a las nuevas generaciones que la justicia es un punto serio.

Si eso no hace cambiar las cosas en unos años, México estará, inevitablemente, en la orilla de un precipicio social.

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