Anoche tomé un camión que me llevaría a Nogales. Me urgía ocupar mi lugar para tratar de dormir un poco. Estaba cansado tras un día de arduo trabajo en la maquiladora. Mientras me sentaba observé de reojo a un anciano de barba blanca que me tocó de compañero de asiento.

Su aroma y apariencia me hicieron recordar Juan Matus, el maestro Yaqui, de los libros de Carlos Castañeda. Tratando de ser cortés me presenté a dicho señor quien de inmediato me sacó plática. Me preguntó que si qué era de mi vida; sólo le contesté que era un cajemense que iba a Nogales a recoger mi pasaporte, y le devolví la pregunta. Entonces comenzó a decir que él era un hombre de conocimiento cuya misión era andar de pueblo en pueblo llevando las buenas nuevas…

¿Y cuáles son las buenas nuevas?, “le pregunté. Y de inmediato comenzó a hablar. Por supuesto no lo interrumpí hasta que me quedé dormido. Solo alcancé a escuchar que dijo:

“Los acontecimientos más recientes en el mundo nos permiten observar y sentir lo que las profecías mayas pronosticaron para el año 2019: El fin del mundo. Pero un fin del mundo convencional para dar paso a un inminente nuevo comienzo… ha llegado el momento de dar el siguiente paso, así como un día no muy lejano el hombre emergió de la selva tropical salvaje hacia la moderna ciudad civilizada, ahora tenemos que andar como raza humana hacia la iluminación y la liberación, pues de no hacerlo el camino de la destrucción y aniquilamiento y acabará con todos nosotros…es momento de cortar las cadenas del materialismo que nos condenan. Un momento crucial que la humanidad sólo podrá vivir una vez en el curso de su vida.

“El filo de la navaja se ha convertido en una cuesta muy resbalosa y los sistemas operacionales globales están fuera de control… todos los indicadores sociales, políticos y económicos nos señalan que es necesario un cambio profundo para poder seguir funcionando como sociedad. En el mundo se están viviendo duras realidades, realidades que son consecuencia de lo que hemos estado haciendo desde hace mucho tiempo en la historia, provocando que el grado de presión social sea cada vez más fuerte y amenaza con llegar al punto sin retorno.

“Nuestro egoísmo y discordancia con el resto de las personas nos ha llevado al momento en que es necesario comprender que este es ahora o nunca para iniciar el camino hacia la evolución que garantice nuestra supervivencia. Necesitamos utilizar un orden más alto y más disciplinado para calmar nuestros comportamientos tan primitivos que nos están llevando a la destrucción…

“Se requiere de una inmensa cooperación y compasión para salir adelante. Necesitamos comenzar a hacer lo que sabemos que tenemos que hacer pero que el egoísmo no nos permite. Necesitamos despertarnos, volver a nuestros sentidos y mezclar nuestra visión científica del mundo con un paradigma espiritual universal verdadero basado en la ética para crear una comunidad global por el bien de todos, por medio de nuestros talentos individuales… Llegó el momento de un nuevo amanecer…“

Entre sueños escuché la palabra amanecer y me desperté:

¿Entonces ya llegamos a Nogales?

“No, yo hablo de un nuevo amanecer galáctico””dijo. Y me volví a dormir.

“Si el equilibrio es Dios, y el equilibrio murió ¿Qué pasó con Dios?”

Café Tacuva.

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