“Definitivamente el cultivo de soya es una opción de siembra, tanto para Sonora, como Sinaloa, y el interés del Gobierno Federal para detonar su producción tendrá un fuerte impacto, ya que reactivará la economía del campo”, subrayó Lope Montoya Coronado.

Por: Luz del Carmen Paredes

El encargado del Programa de Oleaginosas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) indicó que el plan piloto establecido entre la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), productores, autoridades sanitarias locales y federales, y el Instituto de volver a sembrar soya en el centro de Sinaloa después de 25 años de restricciones cuarentenarias tendrá un gran efecto, tomando en cuenta que México es deficitario en soya.

Resaltó que en el Valle del Yaqui y Mayo desde el 2010 se volvió a establecer el cultivo, luego del problema que se presentó con la mosquita blanca en 1994.

Ahora la limitante para sembrar la oleaginosa ha sido el agua, así como las condiciones de mercado, ya que el Inifap cuenta con variedades de semillas que son de alta tolerancia a la mosquita blanca y con potencial de rendimiento como la Suaqui que se liberó desde 1986, Náinari en 1998 y la Guayparime en el 2010.

Reiteró que en el Valle del Yaqui en el 2016-2017 se establecieron alrededor de 50 mil hectáreas, pero había agua. Ahora en los últimos ciclos la superficie se redujo a casi 6 mil hectáreas.

Recordó que en los años 90 en el sur de Sonora se llegaron a sembrar 100 mil hectáreas y en Sinaloa hasta 200 mil.