Un joven de la ciudad de Georgia, en Estados Unidos, asesinó a su hermana por una discusión que sostuvieron por la clave de WiFi, según lo hechos relatados por el inculpado, identificado como Kevon, y su madre de nombre Latoya, el día 2 de febrero del año 2018, Kevon llegó a su casa de mal humor de la escuela y decidió cambiar la clave de la red inalámbrica para sólo poder usarla él y no disminuyera la velocidad de ésta.

Cuando el hermano menor del acusado se percata que no puede tener conexión a Internet decide comunicárselo a su madre, quien va a la habitación del implicado y comienza una discusión que sube de tono, al darse cuenta la joven Alexus, de 20 años de edad decide intervenir para evitar que Kevon golpee a su madre, y fue en ese momento cuando en una enfurecida y acalorada discusión llegan a los golpes y Kevon, quien en ese entonces contaba con 16 años de edad, toma a su hermana mayor del cuello y comienza a estrangularla.

La señora Latoya y el hijo menor de esta comienzan a pedirle que la suelte pero Kevon hace caso omiso y continúa ahorcando a Alexus, por lo que decide llamar al número de emergencia, 10 minutos después arriban oficiales de policía y encuentran al joven aún asfixiando a su hermana. Los agentes solicitan a Kevon que la suelte, y fue hasta ese momento que la libera, pero Alexus ya se encontraba inconsciente por lo que fue trasladada a un hospital a recibir atención médica, dejando de existir unas horas después de su ingreso a consecuencia del estrangulamiento.

 Kevon ahora tiene 18 años y tras ser enjuiciado y declarado culpable, recibió una sentencia de cadena perpetua por el asesinado de su hermana, cuando se le cuestionó sobre los motivos que lo llevaron a asesinar a su propia hermana el acusado mencionó: “Yo no quería quitarle la vida, sin embargo admito que no la solté antes porque tenía miedo de que ella ganara el enfrentamiento”.

Posteriormente, declaró que nunca le habría hecho daño a su hermana ya que “ella le enseñó todo lo que sabe” y “era quien me llevaba a la escuela”. No obstante, la jueza encargada del caso decidió declararlo culpable de asesinato grave y no de homicidio accidental, debido a que pasó demasiado tiempo sosteniendo el cuello de su hermana y a que se negó a dejarla a pesar de que su madre y su hermano menor se lo pidieron en repetidas ocasiones.

Tras escuchar la sentencia el joven tan sólo expresó “Lo siento” entre sollozos.