Simona Halep se convirtió en la primera rumana en ganar Wimbledon cuando sorprendió a la estadounidense 6-2 6-2 en lo que debió ser una de las mejores actuaciones en una final en la historia reciente del torneo.

“Ella realmente se volvió loca”, le dijo Williams a la multitud.

La victoria de Petra Kvitova por 6-3 6-0 sobre Eugenie Bouchard en 2014 puede venir a la mente.

Halep necesitó un minuto más que la checa, de 56 años, para despedir a Williams, de 37 años, quien cayó en una tercera final consecutiva de Grand Slam por primera vez en su carrera.

Williams ha estado perdiendo por cuenta de una lesión en la rodilla esta temporada, pero, dada la competencia, seguramente se sentirá decepcionada por el resultado.

LA REALEZA EN EL PÚBLICO

Observando el sábado desde el Royal Box se encontraban la amiga de Williams, Meghan, la duquesa de Sussex, y Catalina, la duquesa de Cambridge, a quien Halep conoció después.

Halep es una jugadora diferente a la atacante Kvitova, una maestra del contragolpe.

Y a diferencia de Kvitova, las canchas de pasto nunca han sido su superficie favorita. Ella se abrió camino para ganar el Abierto de Francia sobre arcilla en 2018, por ejemplo.

Pero Halep fue tan buena en su primera final de Wimbledon que le tomó siete “games” para cometer un error no forzado.

En total, cometió tres miserables errores no forzados, combinados con 13 puntos ganados.

Su condición atlética y respuestas a los golpes tal vez desestabilizaron a Williams, que es conocida como la mejor jugadora al momento de servir que haya visto el tenis en toda su historia, pero que esta vez sólo pudo conectar dos “aces”.

Halep puede tener un récord de 2-9 contra Williams, pero sus dos victorias han sido rotundas. La anterior tuvo un resultado de 6-0 6-2 en las finales de la WTA en 2014.

La número 7 en el escalafón mundial dijo que se sentía nerviosa antes del encuentro. Ella le ganó a Williams en el primer “game”, parte de una seguidilla en la que logró puntos consecutivos.