Los “pretensos” ya comienzan a moverse, no necesariamente a trabajar, sino a hacer alharaca con lo que puedan y de lo que puedan, desde la entrega de paletas heladas de sabores a los chicos del barrio, “apoyos en especie” para los deportistas que van a competir fuera de la ciudad, saludando de mano a la señora más humilde de la colonia más popular, bañándose en la lluvia, cantando o bailando en algún evento de beneficencia de la comunidad, celebrando mediante publicaciones en sus redes sociales todos los días a celebrarse habidos y por haber, desde el día de la bicicleta hasta el día del solsticio de verano.

De todo están atentos menos de su trabajo; de todo hablan, menos de resultados, y esos pretensos son los que ahora son diputados, senadores, alcaldes, funcionarios públicos, ex alcaldes, ex diputados, ex regidores, todos los que son y fueron parte de los poderes Legislativo y Ejecutivo están dando señas de que la quieren y buscarán “llegar” a como dé lugar.

Y cómo no, si llegar a esos puestos implica, en primera, un excelente sueldo más prestaciones tipo virreyes, muchas fotos y comilonas, trato VIP en todos lados, fuero, charola, autos, choferes, viajes de “trabajo”, y muchas otras cosas que sería necio enumerar, el caso es que ya “ellos” se están moviendo; ya “ellos” están pagando medios con nuestros impuestos de manera inocente, ya ellos están tramando el cómo le harán para intentar ganar las próximas elecciones.

Y es pensando en eso que me acordé de un libro llamado “Los unos vistos por los otros”, de Marco A. Almazán, escrito en 1979, muy entretenido, por cierto, y que habla de cómo los provincianos ven a los capitalinos, y viceversa. Y aunque lo que escribo a continuación no tiene nada que ver con el libro, les comento que solo me sirvió de “inspiración” para hacer la siguiente analogía sobre los políticos y los ciudadanos comunes:

México necesita menos Gobierno y tanta ciudadanía como nos sea posible.

Unos piensan que progresar significa pegar ladrillos para muchos construir edificios y llenarlos de “alta tecnología”, mientras que otros pensamos que progresar es formar espíritus fuertes que necesiten menos cosas y sirvan mejor.

Hay quienes creen que la política es para sobresalir ante los demás para obtener privilegios, y hay quienes creemos que la política es para estar a un lado de los demás para lograr obtener resultados en base al entendimiento.

Hay quienes obtienen el poder dividiendo, y hay quienes sabemos que de la unión nace la fuerza.

Hay líderes que no quieren a Dios en la política, y hay quienes ven a Cristo como el más grande de los líderes políticos.

Hay a quienes su poder político les aleja de la gente, y hay quienes por estar cerca de la gente obtienen el poder.

Hay quienes han hecho del servicio público un sinónimo de corrupción, y hay quienes han hecho de la honestidad una manera de servir al público.

Hay quienes manipulan a los medios de comunicación con el poder del dinero para mentir, y hay para quienes la verdad es la mejor fuente de comunicación.

Hay quienes creen que sólo los del colmillo retorcido deben ocupar los espacios políticos, y hay quienes creen que es tiempo de cambiar por los de visión clara y uñas cortas.

Hay para quienes el “dedazo” es lo mejor a la hora de escoger a los candidatos, y hay quienes creen que para ser candidatos hay que hacerlo de la mano de la gente.

Hay quienes creen que para llegar hay que tranzar, y otros que creen que para llegar hay que actuar.

A unos lo único que los mueve son los intereses de grupo, para otros los grupos son su único interés.

Hay quienes siempre quieren ser los primeros, y hay quienes por ser los últimos son los primeros.

Unos entienden a la política como el arte de la sumisión, para otros la humildad es el arte de la política.

“Tu madre lo debe saber”, Lennon-MacCartney

Jesushuerta3000@hotmail.com