El US Open, tercer major de la temporada de golf, tuvo un ganador nuevo, alguien que nunca había conquistado un torneo de los denominados “grandes”: Gary Woodland, un golfista que en febrero se hizo famoso por algo que no eran exclusivamente los palos.

Durante los entrenamientos en el Waste Management Phoenix, torneo en el que defendía título, hizo un hoyo con la joven golfista Amy Bockerstette, una chica con síndrome de Down, un portento poseedora de una beca deportiva en el Paradise Valley CommunityCollege; que fue grabado y que se hizo viral. Tanto, que se convirtió en el vídeo más compartido de la historia de la página de Facebook del PGA Tour. “Ella me inspiró”, ha repetido varias veces Gary.

No se sabe si le inspiró tanto –quizá sería caer en lo fácil, en la historia de película– como para hacerle ganar el título más importante de su carrera, pero el caso es que lo consiguió unos meses después, y en uno de los escenarios más espectaculares: Pebble Beach Golf Links, en California, con el Océano Pacífico al fondo.

Se trata de un campo público, aunque prohibitivo por su precio, complicado y con un día plomizo y con viento que hizo que los golfistas tuvieran que salir de una trampa tras otra y que vivió una bonita pelea entre Woodland y Brooks Koepka, el ganador del pasado PGA Championship y que buscaba su tercer US Open consecutivo, con lo que hubiera igualado un récord que tiene más de cien años.

Pero Woodland resistió en un tramo final del último día de competición muy emocionante. Koepka iba dos golpes por detrás y un hoyo por delante cuando quedaban pocos por disputarse. Él estaba en el 10 y el después ganador, en el 9.

El británico Justin Rose también formaba parte de la lucha en ese momento, pero se fue hundiendo poco a poco. Entonces, se entró en una montaña rusa.

Primero Koepka se colocó a un impacto, después cedió terreno con un bogey (el primero en los últimos 36 hoyos que había disputado) y a continuación se volvió a colocar a uno: -11 a -10. En medio de todo eso, tiros desde la zona sucia, con hierba alta, desde los bunkers, desde sitios raros por la dificultad del campo y del tiempo. ¿Aguantaría el “novato” en esa situación? Vaya si lo hizo: en el hoyo 14, un par 5, arriesgó para llegar con dos impactos al green y firmar un birdie que le lanzó a por el triunfo de cabeza.

No sólo mantuvo el tipo, sino que el último hoyo, en el que pudo ser conservador, lo cerró con un putt lejano espectacular, para cerrar su tarjeta con -13, tres golpes menos que Koepka.

La victoria ya era suya, y cerró el puño y se quitó la gorra. Nacido en Kansas hace 35 años, no puede negar de dónde es, con su pinta de estadounidense y la bandera de su país en las zapatillas. Abrazó a su familia y recibió la felicitación de su duro oponente.

De joven dudó, como muchos otros deportistas, entre el golf y el baloncesto, que se le daba bien. “Pero creo que no me hubiera podido ganar la vida con ello”, ha repetido varias veces. Con los palos, sí; y además ya puede presumir de tener un US Open en su palmarés.

Jon Rahm, por su parte, volvió a firmar un gran torneo, y acabó en el grupo de los terceros clasificados, con un total de -7 golpes. Nadie duda que tarde o temprano se hará con un “major”. Sergio García acabó en el puesto 52 (+4), AdriArnaus en el 58 (+5) y Cabrera Bello en el 65 (+6).