A la que se le armará hoy, y en grande, es a la Presidenta Municipal de Guaymas, Sara Valle Dessens, pues ya se subieron al ring las autoridades de las principales cabeceras de la Tribu Yaqui, Vícam y Pótam, para reclamarle las mentiras que anda diciendo.

Resulta que para quedar bien ante la Federación, la alcaldesa supuestamente citó a una reunión a Hermosillo a los gobiernos de Tórim, Vícam Pueblo, Pótam, Ráhum, Huirivis y Belém, lo cual no fue cierto sino que solamente estuvieron Vícam y Pótam, en presencia del representante de la Secretaría de Gobernación en Sonora, Andrés Escobar Hernández.

Ahí, ella dijo, según un comunicado de prensa del Ayuntamiento portense, que todo estaba bien con la etnia y que respeta sus usos y costumbres, además de que los apoya con los servicios públicos indispensables y que es tanta la colaboración con los seis pueblos que coordinadamente nombraron a la funcionaria encargada de atenderlos.

Fue en ese punto que los yaquis no aguantaron y le respondieron que eran mentiras, pues ha pasado por encima de las tradiciones en muchos aspectos, además de solicitar una auditoría sobre el impuesto del 2% que se supone debe retribuirse en obras a la comunidad y a las partidas destinadas a las comunidades indígenas.

Pues como todo lo que dijo en su comunicado la Alcaldesa es mentira, este día las autoridades tradicionales de Vícam y Pótam harán una rueda de prensa, a las 10:00 horas, en el Palacio Municipal para desmentir a Valle Dessens.

La verdad, no quisiera estar en sus zapatos.

MARISCAL, VAPULEADO

Nada de lo que se dijo ayer en una rueda de prensa por parte de regidores del PRI, PAN, PT e Independiente, es falso.

Le llovió en su milpita al alcalde de Cajeme, Sergio Pablo Mariscal Alvarado, porque los ediles consideran que se la lleva viajando mientras que la ciudad se cae a pedazos a consecuencia de la ola de violencia de los últimos días, al grado que junio tiene ya más muertos que días (25-13).

Pero lo que faltó a los regidores es decir qué van a hacer ellos para, como parte del gobierno, terminar con tanta delincuencia suelta.

No dijeron algo acerca de exhortar a las autoridades federales y estatales para que pongan su mirada en Cajeme, pero en serio. Porque una cosa es prometer que van a “ayudar” y otra que realmente lo hagan.

Como uno de ellos dijo, si se van a esperar a que llegue la famosa Guardia Nacional, pues ahí los van a hallar.

Ya es tiempo de que todos aborden el barco y enfilen hacia un puerto seguro.

Pero si su encuentro con los medios solamente fue un desahogo de sus penas, pues mejor ni hubieran hablado.

¡Actúen, señores!

DECOMISAR “CHUECOS”, INSUFICIENTE

Si bien el decomiso de automóviles “chuecos” a quienes, se sospecha, los dedican a actividades ilícitas, es una buena medida, según don Manuel Emilio Hoyos, especialista en materia de seguridad, esas acciones resultan insuficientes.

Lo que se necesita en realidad es analizar de dónde provienen esas unidades y, ante todo, llegar a la regularización a fin de que puedan ser enlistadas y tener control sobre sus movimientos, pues amparados en la calcomanía de una organización, la verdad a veces trae más dudas.

Y si en la frontera norte se trabaja en detenerlos, así como se hizo con la frontera sur, hacia la que se enviaron miles de policías para frenar el paso de los migrantes, pues sería formidable porque se acaba de tajo con un problema mayúsculo.

La porosidad de las fronteras mexicanas ha propiciado no solamente el arribo de automóviles ilícitamente sino que también hay muchas armas y equipos que fortalecen el trabajo de las organizaciones criminales.

De ahí la necesidad de parar en seco el arribo de esos instrumentos, pues de otro modo los que sufren las consecuencias son, primero, los policías que no pueden hacer frente al sofisticado armamento de los mafiosos y, en segunda instancia, a los ciudadanos atemorizados por tantos homicidios.

Así que, o la piensan mejor o el problema de la violencia superará cualquier esfuerzo oficial.