En las últimas horas hemos visto el coraje de los habitantes de La Dura, municipio de Rosario, contra la minera que a unos metros del río Yaqui lava con cianuro las tierras para extraer el oro.

Hemos escuchado en otras ocasiones de los problemas ocasionados por estas empresas extractivas en diversas regiones, pero también hemos oído cómo algunas de ellas se han aliado con los moradores de las comunidades para apalancar el desarrollo.

Pero, por ejemplo, Miguel Ángel Mijangos Leal, activista e integrante de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) sostiene que la minería debería ser prohibida en México porque ya no genera inversión, pero sí mucho daño a la salud y al medio ambiente.

Y es que, según dio a entender, el gobierno de México no atiende los problemas de salud y medio ambiente que causan las mineras, por lo que debería entenderse que la minería “ya no es un motor de desarrollo”.

“No entendemos por qué el gobierno le apuesta a la minería, ya no se necesitan hacer más extracciones para crear condiciones como ellos le llaman, expertos dicen que se puede reutilizar los minerales, porque en cuestión de daños y afectaciones, el gobierno de México no atiende esos daños que han causado desplazamiento forzado y males al cuerpo”, dijo.

Según datos de la REMA, hasta 2018 están concesionadas a mineras 55 millones 370 mil 777 hectáreas, el 28.25 por ciento de territorio mexicano, las cuales están distribuidas en 4 mil 102 concesiones solicitadas, 25 mil 515 concesiones vigentes y 7 mil 788 concesiones canceladas.

Según la experiencia demuestra, cuando una concesión se cancela para una minera, después de un juicio promovido por pueblos, no significa que ya no se usará el territorio sino que se le quita la concesión a la empresa y queda libre a concurso de ser usada por otra empresa.

Los yaquis en los últimos dos años han visto cómo algunos empresarios locales han querido utilizar su territorio para emprender desarrollos mineros, pero han advertido los indígenas que no lo permitirán porque eso representa más bien un saqueo y el desarrollo prometido solamente llega para el que usa el terreno.

Hablan de que la consulta para emprender este tipo de negocios ya no debería pasar en México, pues ese modelo es totalmente occidental y se olvida de las necesidades reales de los pueblos originarios.

“Una consulta no es la solución para definir o no un megaproyecto, aquí lo que se está olvidando es de curar a fondo, la minería ha causado mucho daño a la salud y al medio ambiente, y las autoridades no tienen cómo para remediar y curar, no hay disposición y tampoco recurso”, según Mijangos Leal.

Los habitantes de La Dura están advirtiendo hoy del posible atentado ecológico vivido en su comunidad.

Ojalá que las autoridades puedan actuar a tiempo antes de que los moradores cercanos al Yaqui, Ciudad Obregón incluida, comiencen a padecer las enfermedades que ya viven los del río Sonora por la contaminación de las mineras que allá laboran.

Mañana puede ser tarde para actuar.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx