Hace apenas unos días, integrantes de la Tribu Yaqui sostuvieron en la capital del país un encuentro con el arquitecto Adolfo Barragán Cena, Coordinador de Asuntos Legislativos de la Comisión Nacional del Agua, y otros funcionarios.
En esa reunión, representantes de la Tribu Yaqui, como el ingeniero Fernando Montiel Velázquez, y Alejandro Rivera Leyva, a quien designaron como enlace, plantearon dos temas que desde hace buen rato traen entre ceja y ceja:

Los derechos de agua de la Tribu Yaqui y la transferencia y modernización de la infraestructura hidroagrícola del Distrito de Riego 018 que, por cierto, desde hace varios años está en proceso de entrega a los indígenas, pero nunca se concreta.

Como se sabe, la concesión de agua para la Tribu Yaqui es de 250 millones de metros cúbicos anuales para una superficie de 25 mil hectáreas, de las cuales ocho mil tienen problemas de salinidad, al grado de que los pueblos consumen líquido contaminado del subsuelo.

Un grave problema analizado es que el 95% de la superficie del Distrito de Riego está en manos de inversionistas locales y foráneos, vía rentas, debido principalmente a la falta de crédito.

En concreto, las solicitudes a las autoridades de Conagua fueron revisar los derechos de agua de la Tribu Yaqui de la presa La Angostura, la transferencia del Distrito de Riego tantos años postergada, y rehabilitar, modernizar y tecnificar esa infraestructura hidroagrícola, de lo cual entregaron un documento en específico.

Los funcionarios se comprometieron a que las subdirecciones Técnica, Administración del Agua y Jurídica de Conagua, revisarán toda la documentación relativa a los derechos del agua, además de que revisarán el plan sobre la transferencia del Distrito de Riego, mediante un cronograma de actividades que incluya los siguientes puntos:

Socializar el proyecto de transferencia con los usuarios, al tiempo que se platica con las autoridades tradicionales para lograr la aceptación unánime de la transferencia, siempre con respeto a los usos y tradiciones yaquis.

Una vez aceptada la transferencia, se buscaría la persona moral idónea para la operación y posteriormente emitir los títulos de concesión de agua y el permiso para el uso de la infraestructura que permitirá operar, conservar y administrar la red de canales, caminos y drenes del Distrito 018, Colonias Yaquis.

Paralelamente, según se acordó, se habrá de elaborar el inventario de la infraestructura a transferir, actualizar el padrón de usuarios y el cálculo de la cuota por los servicios de riego autosuficiente, además de la elaboración de un reglamento y el diseño de una operación transitoria.

Es conveniente, además, que la Sader atienda aspectos como el crédito, la inducción tecnológica y comercialización de productos agropecuarios, entre otros aspectos.

En sí, la reunión estuvo adecuada, dicen algunos yaquis, pero, como siempre, hay un prietito en el arroz, que se llama Juan Silverio Jaime León, uno de los participantes en el proceso que desembocó en la expropiación de dos mil 688 hectáreas de La Cuchilla.

Como ya se sabe de qué pata cojea el que se autonombra Delegado de la Tribu Yaqui ante la Secretaría de Bienestar, los indígenas estarán atentos para que en materia de derechos de agua, no se pase por encima de la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las medidas cautelares de la Corte Internacional de Derechos Humanos y, sobre todo, el decreto de Lázaro Cárdenas de 1940.

¿Para eso desde alguna instancia oficial del Estado fue bautizado como “morenista” el priista Jaime León?

Conste que se está advirtiendo a tiempo. Luego, que no se llamen a sorprendidos cuando la gota de los derechos del agua derrame el vaso de la paciencia yaqui.

Comentarios: francisco@diariodelyaqui.mx