El presidente de Esta­dos Unidos, Donald Trump, presentó ayer su plan de “moderni­zación del sistema migratorio”, que excluye a migrantes lati­noamericanos y también a los llamados “soñadores”, además de que elimina la reunificación familiar para los residentes permanentes y fortalece la se­guridad fronteriza.

“El primer objetivo es de­tener a la inmigración indo­cumentada y garantizar to­talmente la seguridad en la frontera. El segundo, estable­cer un nuevo sistema migrato­rio”, dijo Trump al develar su proyecto, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.

No aclaró si será presentado al Congreso federal de su país como un proyecto de ley, o si nuevamente tomará la prerro­gativa constitucional de ins­trumentarlo a través de una orden ejecutiva.

“Este plan fue desarrollado por la gente que trabaja en la frontera y en los puertos de entrada al país”, subrayó Trump.

El proyecto presidencial otorgaría un millón y medio de residencias permanentes por año a inmigrantes que hablen inglés, con estudios universi­tarios, habilidades laborales altamente calificadas y que aprueben un examen de cono­cimiento cívico sobre Estados Unidos.

La Casa Blanca detalló que la mayoría de los migrantes beneficiados con el plan de Trump serán de naciones eu­ropeas, Australia y Canadá.

El presidente estaduniden­se deja afuera de su proyecto a los miles de inmigrantes centroamericanos hacinados en refugios en la frontera sur estadunidense y el norte de México, que buscan asilo en la Unión Americana.

Lo mismo ocurre para los más de 700 mil inmigrantes acogidos por la llamada Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), cuyo estatus de resi­dencia y laboral en Estados Uni­dos se mantiene en el limbo.

“La migración legal es total­mente disfuncional, habrá cam­bios para hacerla justa, trans­parente y para promover la equidad de oportunidades para todos”, enfatizó Trump.

Con el plan de modernización migratoria de la Casa Blanca también se eliminan los bene­ficios de reunificación familiar para los residentes permanen­tes y para los ciudadanos por naturalización.

Y es que Trump pondría fin a la posibilidad de que esos ciu­dadanos soliciten visas para sus familiares inmediatos, pa­dres, hijos y cónyuges, quienes eventualmente pueden hacerse residentes permanentes en la Unión Americana.