Humberto Mumulmea Vega es un artista regional joven, con un don para la pin­tura y desde hace cuatro años se dedica a pintar imágenes de la cultura indígena mayo, utili­zando la técnica del café.

Por: Ma. Guadalupe Vázquez

A sus 21 años, el originario de la comunidad de El Mezquital, Burubampo, Etchojoa, cursa la carrera de Horticultura en la Universidad Estatal de Sonora (UES) y a la par ha tomado la pintura para salir adelante y desarrollarse.

Considera que su talento es nato, pues ni su padre, Hum­berto Mumulmea Ríos, ni su madre, María Jesús Vega, ni sus hermanos, Reyna, Lucio y José Luis, han desarrollado está habilidad.

“Siempre me ha gustado di­bujar desde que estaba chico, pero a los 14 años, cuando es­tudiaba en la Secundaria Téc­nica 7, en San Pedro, empecé a dibujar a lápiz a mis amigos y a los 16 años utilicé la técnica de óleo, por consejo de uno de mis maestros”, comentó.

Relató cómo es que se ha ins­pirado en la textura del grano para dibujar sobre papel con el café molido, como materia para crear ilustraciones.

“La técnica de café la hago desde hace cuatro años. En la preparatoria, un profesor me dijo que le hiciera una pintura con café, que él lo había visto en internet. Lo intenté y me salió bien un danzante de venado mayo; desde entonces seguí con esta técnica”, expresó.

Refirió que para pintar sus lienzos utiliza la infusión de café.

“Dibujo lo que la gente me pide, pero, sobre todo, aspectos de la cultura indígena, con la finalidad de que nunca se pier­da nuestra historia, usos y cos­tumbres”, indicó.

“Mezky” (como rubrica sus obras) mencionó que realmente son pocos los apoyos que hay por parte de las autoridades. Lo que él ha realizado es con apo­yo de algunos de sus maestros y de su familia.

“Mi maestra Rosario, quien me dio clases en la Primaria de Chucarit, trabaja en Etchojoa y me apoya llevándome a los eventos indígenas donde ex­pongo y vendo mis pinturas”, platicó.

Agregó que algunas de pin­turas de café se han exhibido en eventos indígenas regiona­les en Ciudad Obregón, Ála­mos, Navojoa, Huatabampo y en Etchojoa, donde las vende desde 500 pesos y hasta los tres mil. “Mi sueño más grande es llegar a ser un gran artista. Quiero abrir las puertas para que haya más apoyos de mate­rial y promoción para quienes tienen alguna habilidad cultu­ral en la región, sobre todo a jóvenes”, finalizó.