El líder de la milicia estado­unidense United Constitutional Patriots, Larry Mitchell Hop­kins, fue presentado ayer en audiencia inicial en una corte de Nuevo México, tras ser detenido el sábado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) por car­gos de posesión ilegal de armas.

El procesado se ostentaba como “comandante” de la mi­licia que operaba en Sunland Park, en un sector donde termi­na el muro fronterizo y comien­za la montaña, donde detuvo a unas 300 personas que entregó a la Patrulla Fronteriza esta­dounidense, según el reporte de la oficina del fiscal general de Nuevo México.

Hopkins, quien tiene prohi­bido desde hace varios años la posesión de armas, permanece­rá detenido al menos hasta el 29 de abril, cuando acuda a su primera audiencia en una corte federal en Albuquerque, Nuevo México, en la que planea decla­rarse inocente, según dijo su abogado Kelly O’Connell.

La cadena hispana Univi­sión, que informó del caso, in­dicó que el juez de Las Cruces, Gregory B. Wormuth, informó a Hopkins de los cargos de po­sesión ilegal de armas de fuego y municiones de los que se le acusa, y que son punibles hasta con 10 años de prisión.

La oficina del fiscal del Dis­trito de Nuevo México expli­có en un comunicado que “de acuerdo con la demanda crimi­nal, en noviembre de 2017 Ho­pkins poseía ilegalmente nueve armas de fuego y municiones en su residencia en el condado San Juan, en Nuevo México”.

El abogado del acusado su­brayó que la acusación no está relacionada con la actividad de la milicia, cuestionó que los car­gos daten de 2017, al preguntar­se que “si era un crimen tan se­rio, por qué esperaron dos años para detenerlo”, y aseveró que las armas encontradas eran de la esposa de Hopkins.