El 1 de marzo, a media tarde, habitantes del Campo 30 informa­ron a las autoridades sobre el hallazgo de una osa­menta, se trató de un cráneo, restos óseos y ropa esparcida: en total se encontraron cuatro cuerpos.

REDACCIÓN

Luego de llevarse a cabo los procedimientos de rutina, ese mismo día la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) concluyó las labores de campo sin ningún otro resultado. Un mes después, las Guerreras Buscadoras acudieron al lugar y encontraron ocho cuerpos más.

Durante este fin de semana, el colectivo de mujeres, discí­pulas de las Rastreadoras de Ahome, visitaron nuevamente el mismo predio; esta vez loca­lizaron 30 cuerpos enterrados en 20 fosas clandestinas.

Al concluir la búsqueda, ayer las Guerreras Buscadoras regresaron a sus hogares, la mayoría originarias de Guay­mas y Empalme.

Fue una jornada pesada, acompañada de un calor ago­biante, mencionó María Teresa Valadez Kinijara, quien dirigió al grupo, el cual se costea con recursos propios cada una de sus expediciones.

En esta ocasión recibieron apoyo por parte de la ciudada­nía, pues la gente donó alimen­tos, equipo de trabajo y artícu­los de higiene, como repelentes, jabón y cloro: “Realmente se requiere de apoyo”, dijo.

Las labores de búsqueda se realizaron en conjunto con pe­ritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE); también participó la Secretaría de la Defensa Nacional (Sede­na) y la Policía del Estado.

Hay muy buena coordinación con las fuerzas de seguridad, señaló María Teresa: “Tam­bién capacitamos a los policías, quienes han aprendido a traba­jar con nuestro dolor al 100 por ciento y se han sensibilizado con nosotros”.

Derivado de los buenos resul­tados, a lo largo de toda la Enti­dad ha surgido la inquietud de contar con colectivos de búsque­da, así se lo han manifestado a las Guerreras Buscadoras.

Uno de esos grupos podría establecerse en Cajeme, men­cionó María Teresa, quien dijo estar asombrada por la cantidad de cuerpos encontra­dos en tres jornadas (38), por lo cual no duda en que haya más fosas ilegales en la loca­lidad.

Asimismo, se busca con­formar y robustecer colecti­vos en Hermosillo, Guaymas, Empalme y Navojoa, pero para eso es necesario que los familiares de las personas desaparecidas tengan la dis­posición y se organicen.

“Para las familias que esta­mos en esto es muy importante llevar un control de denuncia. Yo le pido a las familias de los desaparecidos que hagan lo suyo”, expresó.

El primer paso es poner la denuncia de la persona des­aparecida, luego se solicita el número de expediente y, poste­riormente, la prueba genética o ADN: “En caso de hallar un cuerpo, así es como se liberará”, indicó.

“En ocasiones nos dicen, ‘mi hermana desapareció’, pero no mandan foto; tampoco existe denuncia o prueba de ADN; en­tonces, ¿a quién vamos a bus­car?”.

“Una vez encontrado un cuerpo no indagamos, no que­remos culpables ni justicia, ni estamos para investigar, sólo queremos encontrar a nues­tros tesoros”, sostuvo María Teresa.

“Lo que buscamos es dar un poquito de paz a cada familia. Nosotros buscamos con el cora­zón y cargando el dolor a cues­tas desde la fecha en que se llevaron a nuestros parientes”, añadió.

ENCUENTRAN CON PRECISIÓN

Las Guerreras Buscadoras son seguidoras de los medios de comunicación, pues se necesi­ta saber dónde aparecen estos restos y así es como surge un punto de búsqueda.

“Nosotros escuchamos que aquí apareció un cráneo, pero no el cuerpo; si hay un cráneo, debe de existir un cuerpo y va­mos a ir por él”, expresó Vala­dez Kinijara.

Pero los medios de comunica­ción también pueden ser armas de dos filos, sostuvo, pues en ocasiones hacen ver que existe una rivalidad entre las Guerre­ras Buscadoras y personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado, lo cual no es cierto, pues se trabaja en excelente co­ordinación.

Los elementos de la FGJE hacen su trabajo y las Guerre­ras Buscadoras hacen el suyo, añadió, y la verdad es que la Fiscalía no realiza trabajo de campo.

“La primera vez que pusimos la denuncia sobre la desapari­ción de mi hermano y lloraba, me enojaba y pataleaba. Pedía que fueran a buscarlo y ellos respondía que estaban traba­jando. Ahí nos dimos cuenta que la Fiscalía hace trabajo de oficina”, expresó.

INFORMACIÓN CONFIDENCIAL

Sin embargo, según fuentes policiacas, el trabajo que reali­zan las Guerreras Buscadoras es tan preciso y efectivo, que sospechan que podrían estar recibiendo información confi­dencial sobre dónde se ubican las osamentas.

De acuerdo con algunos agentes, los mismos elementos de la corporación están sor­prendidos, ya que ellos mismos no tenían conocimiento sobre esas osamentas.

La Fiscalía se ha visto opa­cada con esos hallazgos, pues se supone que ese trabajo lo debe realizar gente capacitada, la corporación y, específicamen­te, los peritos deben de traba­jar en la identificación de los cuerpos, mencionaron algunos elementos.

La Fiscalía cuenta con un laboratorio de Inteligencia Científica Forense, expresaron oficiales, se debe poner en mar­cha toda esa tecnología para obtener la identidad, principal­mente de los cadáveres encon­trados.

Al concluir la jornada en Ca­jeme, María Teresa Valadez y el resto de mujeres regresaron a casa. La lideresa del grupo continuará con la búsqueda de su hermano, desaparecido en agosto de 2015.

“Sea como sea, vivo o muer­to, yo debo encontrar a mi her­mano, y cuando eso suceda, si mis compañeras me necesitan seguiré con ellas.

Siempre sin miedo, nos ha quedado claro que trabajamos con el corazón y con la bendi­ción de Dios”, puntualizó.