El secretario de Seguridad Pública nacional, Alfonso Dura­zo Montaño, ratificó la inclusión de Cajeme entre las zonas prio­ritarias para la seguridad del país y anunció el pronto estable­cimiento de destacamentos de la Guardia Nacional en nuestra ciudad, en un plan operativo de atención regional.

Hay garantía de que será reforzada la zona correspon­diente a Cajeme, con la inicia­ción de labores de las fuerzas federales, las cuales trabajarán bajo un solo mando y sus re­cursos operativos dependerán directamente del Gobierno de la República.

La estrategia de seguridad contenida en el Plan de Paz y Seguridad 2018-2024, presenta­do públicamente en noviembre pasado, considera la reducción sustancial de la violencia al tér­mino de los primeros seis meses de la administración federal.

La estrategia incluye la co­ordinación y colaboración estre­cha de la policía municipal con el cuerpo de seguridad federal en el cumplimiento de los obje­tivos del combate a la inseguri­dad pública.

El eje fundamental de la es­trategia es una visión amplia que pone atención en las causas profundas que generan la in­seguridad. Lo primero es dejar atrás el recurso exclusivo de la fuerza policial y militar y tran­sitar hacia la visión social es­tructural del problema, sosteni­da por el gobierno de la Cuarta Transformación.

Enseguida viene el combate a fondo de la corrupción, por­que entre los entes públicos que han sido emblemas de la corrupción en este país, está la fuerza policial. En consecuen­cia, el segundo eje de la estra­tegia es combatir la corrupción a grado tal que no haya un solo policía que no salga a la calle exclusivamente a cumplir con su deber.

Es necesario dignificar las condiciones socioeconómicas de los integrantes de los cuerpos de seguridad municipal, en lo cual hemos venido trabajando, de tal modo que cuenten con mejores salarios, becas educativas para sus hijos y programas de salud y vivienda. Por supuesto, la capa­citación y profesionalización de la policía ocupa en la estrategia un lugar primordial.

Además, quedarán atrás los operativos ocasionales, y en su lugar la fuerza federal tendrá una presencia permanente en el municipio, donde se empezarán a ver los efectos combinados de los ejes estratégicos de la nueva política de seguridad.