La “omnipresencia” de los homosexuales es todo un “sistema” que opera dentro del Vaticano, donde cerca del 80% de sus miembros tienen esta preferencia sexual y se apoyan unos a otros para escalar posiciones de “poder”, de manera que no se trata de un grupo minoritario aglutinado en un supuesto lobby gay, ni tampoco son unas cuantas “manzanas podridas”, “ovejas negras” o “peces malos en la red de Pedro”, como alguna vez aseguró el Papa Benedicto XVI.

A esta conclusión llega el libro Sodoma, poder y escándalo en el Vaticano, escrito por el investigador francés Frédéric Martel y que en México acaba de poner en circulación el sello Rocaeditorial.

Añade Martel en su volumen: “No se trata de un lobby ni de una disidencia; tampoco es una secta o una masonería dentro de la santa sede: es un sistema. No es una pequeña minoría, sino una gran mayoría.

“El Vaticano tiene una de las comunidades gays más numerosas del mundo. Dudo que haya tantos ni siquiera en el Castro de San Francisco, ese barrio gay emblemático”.

Pese a esto, prosigue Martel, la Iglesia católica sigue oponiéndose a las prácticas homosexuales y a los matrimonios entre personas del mismo sexo, por lo que es una postura “hipócrita” y “esquizofrénica”.

El libro, de 635 páginas, es producto de un amplio estudio realizado durante cuatro años por un equipo de investigadores coordinados por Martel en 30 países, donde entrevistaron a cerca de mil 500 personas, entre ellas a 41 cardenales, 52 obispos y 45 nuncios apostólicos.

La investigación narra las historias de algunos encumbrados jerarcas homosexuales, como el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, quien fue presidente del Pontificio Consejo para la Familia y al parecer murió de sida.