En México no ocurrió la crisis monetaria con una quiebra generali­zada de bancos, ni los problemas relacionados con la deuda al fisco; sin embargo, la banca privada reorganizada no canalizó el crédito ni contribuyó a mejorar la circulación monetaria, indicó el profesor de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Luis Anaya Merchant.

Por: Mónica Miranda

“La atrasada y des­igual economía mexica­na no ofrece un cuadro típico del periodo de la depresión. Sus antece­dentes inmediatos, las marcadas diferencias de producción regional y el conflictivo ascenso de una nueva clase dirigen­te impedían que cayera en tal “estereotipo”.

En su conferencia “La ¿gran? depresión en México: regiones, secto­res, cifras y polémica”, explicó que, durante la administración de Plu­tarco Elías Calles, el re­presentante del país pro­movió un plan monetario que buscaba realinear el crédito y la moneda para dar bases más sólidas al crecimiento económico y su fracaso acompañó el triunfo de su fuerza política.

“México ejemplifica­ba bien, como la violen­cia combinada con una economía débil acarrea­ban problemas fiscales y acentuaban desórdenes durante plazos largos; en la sima de la depre­sión internacional, los fundamentos económi­cos evidenciaron su de­bilidad”.

Anaya Merchant agregó que, en los peo­res momentos de la cri­sis monetaria, la banca privada no apoyó la Ley Calles. Esta reacción contravino acuerdos previos y, finalmente, crearon más incerti­dumbre que aliento a la economía.