Verano, tiempo para aprender

“Los verdaderos analfabetos son los que aprendieron a leer y no leen” Mario Quintana.
Hace días compartí la importancia de que niños y jóvenes en edad escolar desarrollen diversas competencias en las vacaciones de verano. Una de las competencias que se requieren en el entorno actual es la cultura general. Es decir, que una persona tenga un panorama regular de diversas dimensiones y la lectura es un hábito esencial para desarrollar una cultura general.
Sin embargo, desde hace tiempo se ha ido perdiendo la lectura. Nos entristece que debido a los medios electrónicos, a los que reconocemos como maravillas, muchas personas ya no tengan el buen hábito de leer libros de interés general.
Hace no demasiados años no podíamos disponer de tantos libros. Nuestros propios padres y abuelos tuvieron mucha menos oportunidad de leer que lo que nosotros ahora tenemos. No había tantos libros y los que se distribuían eran bastante costosos, a veces demasiado caros. Hoy día la lectura es algo que está a nuestro alcance, hay ediciones de libros bien económicos, e incluso podemos leer ediciones digitales desde una computadora, la tableta, el teléfono inteligente o un café internet.
Ahora bien, sabemos que la afición a la lectura, como muchas aficiones, se fomenta desde los primeros años de la infancia. Pero va a ser muy difícil que un niño lea cuando sus papás y adultos con los que conviven cotidianamente no leen.
Esta carencia del conocimiento intelectual repercute en la dificultad que tienen para leer en voz alta: balbucean, tartamudean, no identifican en la palabra escrita las palabras que utilizan en el lenguaje común, por lo que tampoco reconocen el valor de los puntos y comas. Detalles fundamentales para ayudar a la comprensión y valoración de textos.
Es importante hacer nota que al carecer del ejercicio de las facultades que se desarrollan con la lectura tales como la capacidad de observación, análisis, reflexión o síntesis, la vida intelectual se queda en el periodo prehistórico de ese ser humano, que para expresarse cuenta con un reducidísimo lenguaje hecho con base en signos, sonidos y expresiones que se van poniendo de moda.
La lectura no sólo proporciona información (instrucción) sino que forma, creando hábitos de reflexión, análisis, esfuerzo, concentración… y recrea, hace gozar, entretiene y distrae. Una persona con hábito de lectura posee autonomía cognitiva, es decir, está preparada para aprender por sí misma durante toda la vida.
En esta época de cambios vertiginosos en la cual los conocimientos envejecen con rapidez, es fundamental tener un hábito lector que nos garantice tener conocimientos frescos o actualizados, pues ello nos vuelve laboral y académicamente más eficientes y competentes. Tener una fluida comprensión lectora, poseer hábito lector, hoy en día, es algo más que tener un pasatiempo digno de elogio, es garantizar el futuro de las generaciones que en este momento están formándose.
Asimismo cuando no leemos nuestra mente se mecaniza, el espíritu se hace insensible, la cultura se paraliza, la sociedad se vuelve superficial, las instituciones se ciclan y el progreso integral se retrasa.
Por último, se requiere una estrategia común entre la familia, la escuela y otras instituciones sociales que faciliten, impulsen, incentiven y animen el hábito de la lectura en las diversas etapas de los individuos. Sólo así lograremos avances importantes en el desarrollo integral de nuestra sociedad.
Si nuestros niños y jóvenes dedican tiempo a la lectura en estas vacaciones, se les ampliará su cultura general, muy necesaria en su futura vida laboral. Usted, ¿qué piensa?
Twitter: @rafaelroblesf

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