Vámonos quitando “lo prieto”

Por: Francisco González Bolón

De ninguna manera quiero parecer peyorativo o alguien al que le incomoden los colores de piel de las personas.
En realidad lo que con el título de esta colaboración deseo resaltar son más bien los colores partidistas que en estos momentos inundan a Sonora, en medio de la violencia, verbal y armamentista, que pone con los pelos de punta a los ciudadanos.
Y es que, como se ha visto principalmente en el Congreso del Estado, los integrantes de Morena han llegado como aplanadora para tratar de contener todo lo que huela a PRI. Y las reacciones del dinosaurio no se han hecho esperar.
Han sido los intereses de los grupos parlamentarios los prevalecientes en estos juegos de poder en los que el único perdedor es el vulgarmente llamado “pueblo”.
También el proceso del nombramiento del nuevo Fiscal General de Justicia se ha vestido de colores partidistas. Unos y otros se tiran hasta con la cubeta.
El objetivo de los tricolores es que en el puesto quede alguien afín al gobierno de Sonora, mientras que para los morenistas su idea es encontrar a quien pueda simpatizar con la llamada Cuarta Transformación.
En realidad, cada grupo está tratando de jalar agua para su molino sin importar llevarse entre las patas a los ciudadanos, que ni la deben ni la temen pero que en las elecciones votaron para que todo cambiara y en realidad eso no sucede.
Muchos hoy todavía viven la euforia de la victoria de Morena y aplauden lo que sus militantes, ya ungidos como legisladores o ejecutivos, están haciendo, sin ver que algunas decisiones pudieran estar equivocadas y llevan a posteriores conflictos, políticos o sociales.
Por eso, sería importante decirle a quienes hoy tienen bajo su responsabilidad la decisión de nombrar a los que ocuparán las vacantes de Fiscal General de Justicia y Secretario de Seguridad Pública, que se despojen de colores, filias y fobias.
En medio de la crisis de la seguridad pública en Sonora, no podemos darnos el lujo de echar pleito hasta por el color del traje que el próximo funcionario debe utilizar para el día de su toma de protesta.
Hay que elevar la mira y ver hacia el futuro como estadistas, no como simples cortoplacistas a los que les interesa más las venganzas partidistas que el porvenir de la entidad.
Por ejemplo, el Ejecutivo pide acelerar el proceso para elegir al Fiscal. Y los morenistas del Congreso se amachan y dicen que se seguirá el ritual establecido por la ley.
Aquí se aplica aquello de que ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no le alumbre.
Deben solventarse todos los trámites a través del diálogo y, sin olvidar que la persona que ocupe el cargo debe representar a la sociedad y no al gobernante en turno, darle al ciudadano la tranquilidad que necesita en su día a día.
A Sonora no hay que regatearle nada. Ya lo hemos dicho en este mismo espacio que las mentes, programas, planes y proyectos deben estar enfocados más hacia el desarrollo, individual y colectivo, que a los intereses político partidistas.
Que se olviden desde el Gobierno del ayer inmediato en que la Procuraduría General de Justicia en realidad obedecía al Ejecutivo, como sucedió también en buena parte de la novel Fiscalía.
Pero también los legisladores con mayoría, los de Morena, deben tener conciencia de que no están solos sino que hay una vigilante sociedad merecedora de respeto y que por fin debe contar con una representación digna, no de sumisos ante los otros poderes.
Con todo respeto, se deben quitar lo moreno y vestirse de los colores de Sonora, que son muchos. Una sociedad plural que busca conquistar un mejor futuro y dejar atrás los tiempos del caciquismo partidista.
¿Estarán preparados para ello, Ejecutivo, Legislativo y Judicial?
Más vale que así sea. Por el bien de todos.
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