Una mujer fantástica… La discriminación de la transexualidad

Una mujer fantástica… La discriminación de la transexualidad

Por: Jesús Carvajal Moncada

La diversidad sexual se ha convertido en un tema de interés social en los últimos años, tanto en medios científicos, académicos y periodísticos, como en el ámbito de las artes, como la danza, el teatro y la literatura, entre otros.

Por supuesto, el cine, en los diversos formatos que maneja, ha abordado esta temática en varias historias, contextos e idiomas. Parece de pronto que si una película o documental trata sobre homosexualidad o transexualidad tendrá más posibilidades de obtener algún tipo de reconocimiento, y aunque no necesariamente sea la obra más taquillera, el hacerse acreedor a un premio por lo general atrae la atención del público.
Aunque no me atrevo asegurar que lo comentado se presente siempre, los temas de gran presencia social sí son tomados en cuenta por quienes deciden la premiación.
Al cierre de las entregas de galardones más importantes en el cine a nivel mundial, una de las producciones que aborda la transexualidad logró el Oscar a mejor película extranjera, Una mujer fantástica (Chile, 2107),dirigida por Sebastián Lelio, con guión de él mismo y Gonzalo Maza, y protagonizada por Daniela Vega, una actriz transexual por cierto, y Francisco Reyes.
La historia gira en torno a Marina Vidal, transexual que se desempeña como mesera de día y cantante de noche. Lleva una relación de pareja con un hombre mayor que ella, Orlando Onetto. Cuando están viviendo momentos de gran felicidad, con planes de viajar juntos, sobreviene una enfermedad de Orlando y fallece inesperadamente en el hospital. Esta situación desencadena una serie de reacciones de su familia y su pareja anterior, Sonia (AlineKüppenheim). Ahora, Marina debe abandonar el departamento de Orlando y entregar el auto a Sonia, Junto a esto, le es prohibida la asistencia al velorio y funeral de él y sufre insultos y agresiones de la familia de su ex pareja.
Es evidente que Lelio tuvo el objetivo de denunciar la discriminación y agresiones que sufren las personas que deciden cambiar de sexo. La contratación de una persona de estas características es una forma de darle una oportunidad como a cualquier otra persona, sin importar su condición sexual, aunque también en el caso de Vega, la actriz pudo haber tenido un interés mucho mayor en desempeñar dicho rol, es decir, fue algo personal también.
Con todas estas condiciones, el director logra su denuncia, expone una serie de escenas que van enfatizando en el rechazo a Marina, una reacción que en realidad se presenta en una parte de la sociedad que se niega a aceptar a quienes viven su sexualidad de una manera distinta a lo que es considerado como normal. En el rechazo hay una evidente falta de adaptación a formas de vida sexual que se han hecho más públicas ahora que en épocas anteriores.
Lelio critica la doble moral social, pero enfatiza tanto en ello que llega a estereotipar a sus personajes, unos muy malos y otros muy buenos. Víctimas y victimarios se encuentran constantemente en una lucha por negar y reconocer derechos, una y otra vez. No hay por tanto un acercamiento a otros aspectos o facetas de Marina para tocar su humanidad, sólo lo hace a partir de la discriminación. Tampoco hay una exploración más a fondo de la relación de la pareja, que podría habernos dado una visión cinematográfica más amplia de ésta, si se trataba de derechos al amor y al sexo de los transexuales.
Por otra parte, los estereotipos permiten entender las posturas en pro y en contra de la diversidad sexual, pero de pronto vuelve la trama tan obvia que le da un ritmo plano, sin matices. Los familiares de Orlando carecen de empatía ante Marina, pero ella igualmente da la impresión de no entender que esas personas no son lo mismo que su ex amante y jamás podrá cambiarlos, sólo seguir con su vida, que es finalmente lo hecho al final mediante su faceta de cantante.
Es de esperarse que lo políticamente correcto no se imponga como criterio al momento de otorgar premios. Las diversas reacciones del público, válidas todas, son muy importantes por supuesto. Y además, es conveniente el conocer las otras propuestas que aspiraban a ser la mejor película de habla no inglesa y contrastarlas entre sí

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