Un Municipio  muy caliente

Un Municipio muy caliente

Por: Francisco González Bolón

Mientras los funcionarios estatales principales están de vacaciones, Cajeme está que arde.
Y no es solamente en alusión a la temperatura por encima de los 40 grados que nos ha tocado en los últimos días.

Las ejecuciones siguen imparables y comienzan a aparecer los “levantados” de hace días.

Y, para colmo de males, los funcionarios de Seguridad Pública de Sonora, como el comisario general de la PESP, Samuel Rivera Gutiérrez, vienen a enardecer más el caldeado ambiente con su postura inverosímil de que el joven asesinado por policías estatales, les había disparado.

Los familiares del muchacho ejecutado por los agentes solicitaron directamente a la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano la destitución del secretario de Seguridad Pública en Sonora, Adolfo García Morales, quien de plano se ha puesto del lado de sus agentes y los ha cobijado con manto protector.

Es más, el funcionario ni siquiera fue capaz de dar la cara a los cajemenses, sino que envió a un subalterno a repetir el comunicado de un día anterior.

Uno quisiera dejar de tocar este tipo de temas, pero la realidad nos ubica y resulta que rebasa todas las condiciones del entorno regional, pues jamás se había vivido un mes de julio tan violento.

Ah, pero todo mundo se fue de vacaciones y eso parece que los maleantes lo están aprovechando para hacer y deshacer.

Ni el presidente municipal de Cajeme sale a ver qué está pasando en su comunidad.

Mucho menos el secretario de Seguridad Pública local, que siempre le ha sacado al bulto.

Por doquier, los cajemenses afirman que el límite de la paciencia se está agotando.

Comienzan a escucharse y verse ciertos grupos que andan armando acciones de protesta que ojalá no sean aprovechadas políticamente, sino que sean realmente con la intención de alcanzar la paz en el Municipio.

Es tiempo ya de que las autoridades se bajen de la hamaca y se pongan a trabajar. Las campañas políticas han terminado. Ahora sí, al menos en Cajeme, la realidad los invoca a ponerse las pilas, sobre todo en materia de seguridad.

Dejarlo para mañana, puede ser demasiado tarde.

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