Trepatronco de pico marfil

Profr. Juan Vidal Castillo

No recuerdo que tanto tiempo hace que vi por primera vez esta ave en el arroyo de Cuchujaqui y su pico distintivo fue lo que me ayudó a distinguirlo así como su inolvidable canto.
Es nativo de América Central, incluyendo Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua.
Su hábitat consiste de bosque tropical y subtropical, manglares, matorrales como los de la Reserva Ecológica Sierra de Álamos Río Cuchujaqui y humedales.
Según los biólogos, existen ocho subespecies diferentes de esta ave, a la que algunos expertos le llaman en español “trepatroncos bigotudo”.
Generalmente se le ve solo y algunas veces en pareja, buscando su alimento que se basa principalmente en insectos.
Su etapa de reproducción es entre marzo y agosto. Con una adaptación perfecta a la vida arbórea, el bien nombrado Trepatroncos pico marfil tiene un perfil fusiforme y angosto, perfecto para mezclarse con el peligroso mundo vertical, donde un rapaz o predador puede amenazar en cualquier momento.
Un poderoso pico color marfil es su herramienta para picar las hojuelas de la madera e invadir las fisuras con el objetivo de extraer los deliciosos bocados como polillas y arañas, incluso alacranes. Pies fuertes con tres dedos delanteros y uno trasero, le brindan control y agarre a esta especializada ave.
Posiblemente su característica morfológica más notable son las plumas distales endurecidas, las cuales apuntan hacia abajo y proveen de gran soporte vertical; sería la envidia de cualquier trabajador de altura.
Cuando se detiene a descansar, comer o mirar a su alrededor, siempre se sienta plácidamente.
Cuando es observado generalmente es después de anunciar su escondite al vocalizar un ruidoso silbido en staccato hacia abajo.
Inmediatamente, los observadores se pasman por su semejanza con la versión norteamericana, el agateador americano; o los eurasiáticos agateadores, aunque no están relacionados en lo absoluto.
De hecho, los Trepatroncos tienen su propia familia neotropical-Dendrocolapidae- con 13 especies en México y muchas más al sur en Centro y Sudamérica.
Aunque anidan en cavidades, no necesariamente construyen su cámara; prefieren modificar una cavidad natural en un tronco hueco o aprovechar el nido habitado anteriormente por un carpintero.
Ponen entre dos y tres huevos sobre una cama de escamas de madera.
Trepatroncos chico habita en altitudes cercanas, pero más altas, en un hábitat de pino y encino.
Prueba tu agudeza visual, te reto a encontrar a uno de estos misteriosos trepadores. ¡Estoy seguro de que quedarás impresionado!

CUENTO DEL INQUIETO
PICATRONCO
Un ratoncillo, un pajarito picatronco y una salchicha hacían vida en común.
Llevaban ya mucho tiempo juntos, en buena paz y compañía y congeniaban muy bien. La faena del pajarito era volar todos los días al bosque a buscar leña.
El ratón cuidaba de traer agua y poner la mesa, y la salchicha tenía a su cargo la cocina.
¡Cuando las cosas van demasiado bien, uno se cansa pronto de ellas!
Así, ocurrió que un día el pajarito se encontró con otro pájaro, a quien contó lo bien que vivía.
Pero el otro lo trató de tonto, pues que cargaba con el trabajo más duro, mientras los demás se quedaban en casita muy descansados pues el ratón, en cuanto había encendido el fuego y traído el agua, podía irse a descansar en su cuartito hasta la hora de poner la mesa.
Y la salchicha no se movía del lado del puchero, vigilando que la comida se cociese bien, y cuando estaba a punto, no tenía más que zambullirse un momento en las patatas o las verduras, y éstas quedaban adobadas, saladas y sazonadas.
No bien llegaba el pajarillo con su carga de leña se sentaban los tres a la mesa y terminada la comida dormían como unos benditos hasta la mañana siguiente. Era en verdad una vida regalada.
Al otro día el pajarillo, cediendo a las instigaciones de su amigo, declaró que no quería ir más a buscar leña; estaba cansado de hacer de criado de los demás y de portarse como un bobo.
Era preciso volver las tornas y organizar de otro modo el gobierno de la casa.
De nada sirvieron los ruegos del ratón y de la salchicha; el pájaro se mantuvo en sus trece.
Hubo que hacerlo, pues, a suertes; a la salchicha le tocó la obligación de ir por leña, mientras el ratón cuidaría de la cocina, y el pájaro, del agua.
La salchichita se marchó a buscar leña; el pajarillo encendió fuego, y el ratón puso la olla; luego los dos aguardaron a que la salchicha volviera con la provisión de leña para el día siguiente. Pero tardaba tanto en regresar, que sus dos compañeros empezaron a inquietarse, y el pajarillo emprendió el vuelo en su busca.
No tardó en encontrar un perro que, considerando a la salchicha buena presa, la capturó y la asesino.
El pajarillo echó en cara al perro su mala acción, que calificó de robo descarado, pero el can le replicó que la salchicha llevaba documentos comprometedores, y había tenido que pagarlo con la vida.
El pajarillo cargó tristemente con la leña y, de vuelta a su casa, contó lo que acababa de ver y de oír.
Los dos compañeros quedaron muy abatidos; pero convinieron en sacar el mejor partido posible de la situación y seguir haciendo vida en común.
Así, el pajarillo puso la mesa, mientras el ratón guisaba la comida.
Queriendo imitar a la salchicha, se metió en la olla de las verduras para agitarlas y reblandecerlas; pero aún no había llegado al fondo de la olla que se quedó atrapado y sujeto, y hubo de dejar allí la piel y la vida.
Al volver el pajarillo pidió la comida, pero se encontró sin cocinero.
Malhumorado, dejó la leña en el suelo de cualquier manera, y se puso a llamar y a buscar, pero el cocinero no aparecía. Por su descuido, el fuego llegó a la leña y prendió en ella.
El pájaro se precipitó a buscar agua, pero el cubo se le cayó en el pozo con él dentro, y, no pudiendo salir, murió ahogado.
Aunque nadie experimenta en cabeza ajena, este cuento es un ejemplo fiel del dicho “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”.
¡Les deseo un bendecido día!

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