Tras 10 intentos de suicidio busca ayuda psicológica

Tras 10 intentos de suicidio busca ayuda psicológica

Mónica Miranda

Al sentir lo frío del metal bajo su mentón, mientras sostenía el arma con la que pretendía quitarse la vida, inexplicablemente, un alivió llegó a su ser, por lo que al sentir paz, su deseo de suicidarse se esfumó en cuestión de segundos. La esperanza había vuelto y la pesadilla comenzó a disiparse.

 

 

Esa fue la décima y última vez que Frank quiso matarse a sus 27 años y decidió buscar ayuda psicológica para sobrellevar sus problemas.

 

 

No son las adicciones, ni el bullying, ni los problemas con los padres, lo que lleva a los adolescentes al intento de suicidio. Es la soledad el factor principal para que un joven decida atentar contra su vida, expresó Frank García.

 

 

El hombre, originario de El Paso, Texas, al recordar sus 10 intentos de suicidios, desde que tenía aproximadamente 15 años, atestiguó la pesadilla por la que tuvo que pasar durante más de 10 años, antes de superar con tratamiento psicológico sus traumas, los cuales iniciaron con la pérdida de su padre adoptivo, a quien llamaba tío.

 

 

“Yo perdí a mi papá, no era mi padre directo, era mi padre adoptivo, mis padres me adoptaron cuando yo tenía 8 meses, cuando cumplí 15 años pierdo a mi tío (papá) y mi vida se derrumbó al instante y fue cuando entré a la soledad y depresión”.

 

 

Meses después y cegado por el sufrimiento abandonó la casa donde vivía con su madre adoptiva para internarse en las calles, con un automóvil viejo que su padre le había dejado.

 

 

“Duré tres años durmiendo en un automóvil, y durante todo ese tiempo sentí la soledad, la depresión y sentimientos encontrados”.

 

 

Dicha situación lo llevó a cortarse las venas, este fue el primer intento de quitarse la vida. Situación que logró superar gracias a la atención médica inmediata que recibió en la escuela, donde se encontraba al momento del incidente.

 

 

Sus problemas emocionales, contó, lo arrastraron a contraer un matrimonio fallido a los 18 años, del cual sólo recuerda la violencia doméstica que iba desde los gritos hasta golpes, problemática que lo orilló a varios intentos más de suicidio. La última a fue a sus 27 años, cuando un día, encerrado en el clóset, colocó un arma de fuego debajo del mentón.

 

 

“Ahí le pedí a Dios y al cielo que si existía me quitara a esa mujer, me la cambiara o que me llevara a mí y en ese momento, sentí una paz en mi corazón, dije hasta aquí, no más, voy a cambiar y a los meses me divorcié y empecé a buscar ayuda psicológica y espiritual”.

 

 

El hombre de 40 años, comparte que actualmente se dedica a impartir conferencias para jóvenes de secundaria y preparatoria en Hermosillo y otros municipios de Sonora y aún cuando pasa bastante tiempo en territorio sonorense, mantiene su patrimonio en El Paso, Texas, con su esposa y tres hijos.

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