Sonora sin transporte

Un problema más que se sale de las manos de los operadores políticos del gobierno estatal: el del transporte.

 

 

Desde hace buen rato, los empresarios del ramo andan buscando un incremento a la tarifa por el servicio. Con todo y que se trata en muchos casos de unidades en mal estado, la operación diaria de los camiones es sumamente costosa.

 

 

Cualquiera que tenga un automóvil sabe muy bien de lo que se habla: gasolina, refacciones, llantas y todo lo que implica el mantenimiento de un vehículo, cada día está más caro.

 

 

Si en los considerados carros “pequeños”, hoy en día llenar el tanque de combustible supera los 700 pesos, con mayor razón en los grandes camiones que operan todo el día.

 

 

Se trata, pues, de una empresa. No es un juego operar decenas de unidades diariamente sino de un negocio que, lógicamente, debe generar dividendos para sus concesionarios.

 

 

Los del gobierno quieren jugarla de populistas y recurren a los perniciosos subsidios con tal de que la gente los vea como los salvadores de su economía, pero eso no es más que una simulación porque en verdad el costo de operación de este tipo de empresas es sumamente caro.

 

 

Lo que deberían los políticos es dejar que opera la ley de la oferta y la demanda en este servicio. Por más que se luche para contener las tarifas, llegará el momento en que deberán incrementarle y hacerlo de golpe y porrazo será más doloroso para el bolsillo de los asalariados.

 

 

¿Por qué no mejor permitir la competencia en este negocio?
Cuando operen los taxis colectivos y otros modelos de transporte, entonces los concesionarios de los urbanos se verán obligados a mejorar o, de plano, morirán como empresarios.

 

 

No tienen los servidores públicos que andar “chicotéandolos” para que entren al aro. Sencillamente, la competencia los hará ser mejores.

 

 

Pero se tiene miedo a la respuesta popular ante la impopular medida de incrementar las tarifas. Y eso es lo que ha hecho más daño. A los ciudadanos y a la industria del transporte.

 

 

 

ERROR DE APRECIACIONES
Escribí la semana pasada que deberá tenerse cuidado a la hora de seleccionar a quien encabece la Dirección de Cultura del municipio de Cajeme.

 

 

Hay quienes se sintieron aludidos y respingaron. A ellos les digo que nada tengo en contra de que se nombre a una persona con las orientaciones que la naturaleza y su preparación le han prodigado.

 

 

Tengo amigas y amigos, y me enorgullezco, en los movimientos de diversidad. A todos, mis respetos.

 

 

Lo único que se pide a las nuevas autoridades es que no caiga esa dependencia en manos de personas con ideas equivocadas. Así de sencillo. Nada ni nadie debe atentar contra la integridad física o intelectual de los amantes de las bellas artes. Quien así lo haga, deberá atenerse a las consecuencias.

 

 

Aclarado el punto, a otros temas que esta comunidad tiene muchos problemas por ser abordados.

 

 

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