Rescate del Valle del Yaqui

Independientemente de quién sea el triunfador en el próximo proceso electoral, hay una verdad indiscutible: el Valle del Yaqui está profundamente herido.

 

 

Años de una agricultura salvajemente comercial, inspirada en la Revolución Verde de Norman Ernest Borlaug, han acabado con la fertilidad de los suelos de esta y muchas otras regiones en las que los agroquímicos son usados para “producir más”.

 

 

Es por ello que una buena parte de los agrónomos del Valle del Yaqui se reunirán este sábado con Víctor Manuel Villalobos Arámbula, a quien se considera próximo Secretario de Agricultura en el país, en caso de que Andrés Manuel López Obrador gane la Presidencia de la República.

 

 

Algunos de los problemas que se le habrán de presentar al Director emérito del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) se refieren a los suelos empobrecidos, sin materia orgánica, sin vida, compactados, erosionados, adictos a los químicos.

 

 

Eso trae consigo altos costos de producción y producciones estancadas, además de que hay deficiencia en el uso del agua, un irracional empleo de agroquímicos, un impacto negativo en el medio ambiente, incluyendo a la raza humana:

 

 

“Tenemos el primer lugar a nivel nacional en leucemia en niños menores de siete años; el segundo lugar en cáncer de mama, cáncer de próstata, pulmones, huesos, garganta, colon, entre otros, y hemos contaminado el aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que consumimos.

 

 

“Y, aunque no lo crean, la placenta, el líquido amniótico y el nonato, también los hemos envenenado con una mezcla mortal de plaguicidas que, hay que decirlo, son avalados por nuestros centros de investigación”, dice el documento que se le entregará al Doctor en Morfogénesis Vegetal de la Universidad de Calgary, Canadá.

 

 

Pero a este prestigiado investigador, con más de 35 años de experiencia profesional en las áreas de agricultura y recursos naturales y genéticos, también se le propondrán las soluciones:

 

 

“Una Agricultura Regenerativa, que incluye la agricultura y la ganadería orgánica mineralizada y la cosecha de agua de lluvia”.

 

 

Finalmente, le dirán, el objetivo fundamental de esta propuesta es regresar la fertilidad natural de los suelos, sin el agregado o uso de fertilizantes sintéticos altamente solubles como la urea 46%, amoniaco anhidro NH3, sulfato de amonio, entre otros y tampoco agroquímicos como insecticidas, herbicidas ni fungicidas.

 

 

En suma, lo que el Valle del Yaqui y otras regiones de Sonora requieren es ser rescatadas del modelo de producción actual basado en los venenos que si bien incrementan la producción, con el paso de los años han dejado más males que bienes.

 

 

Se requiere, sin duda, reducir los impactos negativos al medio ambiente, mejorar la productividad, un mayor respaldo del gobierno hacia el campo, sobre todo a los pequeños productores, lo cual permitirá el arraigo a la tierra.

 

 

Eso permitirá, sin duda, regenerar los suelos al reconstruir su fertilidad natural a partir de la formación de humus nutriente y humus permanente, y una producción de alimentos sanos de altísima calidad nutricional y de esta manera tener plantas y animales más sanos, incluyendo al ser humano que hoy en día está siendo abatido por una gran cantidad de enfermedades.

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