Picando Piedra… Hasta ahora lo que se ve…

Por: Pedro Gazú
… en cuanto a la cacaraqueada Cuarta Transformación son cambios más de apariencia que de fondo.

 

 

Flota en el ambiente que esa Cuarta Transformación se convierta en una Transformación de Cuarta si no incide en la forma en que se distribuyen recursos públicos y que los niveles de corrupción sean como los que existen en los países que pueden presumirlo.

 

 

Si se vende o no el avión presidencial o la flota, si López Obrador no vivirá en Los Pinos como Presidente, si “tumba” la Reforma Educativa o sólo un cachito, si las secretarías despacharán en los estados, no significa per sé la transformación del país.

 

 

Simplemente es un cambio en el estilo personal de gobernar por parte de López Obrador respecto a los anteriores presidentes.

 

 

Los cambios anunciados se inscriben en el mismo sistema de gobierno unidireccional de ejercer el poder y no se atisban propuestas sustanciales en hacer la toma de decisiones más democrática y con soluciones más contundentes a los problemas del México del siglo XXI, que arrastra problemas del siglo XX.

 

 

Cada quien entiende lo que le da la gana con la Cuarta Transformación, que si no se alimenta con hechos claros y precisos pasará a la historia como un slogan más de campaña, que suenan bonito pero hasta ahí.

 

 

Criticable en el nuevo gobierno, que ya ejerce pero no llega aún, son las contradicciones entre legisladores, nuevo gabinete y el mismo López Obrador en temas como la Reforma Educativa.

 

 

Por otro lado, anuncian una consulta popular para decidir si continúa la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

 

 

¿Para qué elegir gobiernos si no podemos confiar en que van a hacer las acciones que más benefician a los mexicanos? El pueblo será sabio, pero no se distingue por saber de ingeniería aeronáutica.

 

 

Si no tiene los productos de gallina suficientes López Obrador para defender una posición o aceptar que estaba equivocado, pues que le deje el lugar a quien si tome una decisión y nos diga a todos por qué es lo que más conviene.

 

 

En todo caso, ¿por qué sí tiene el suficiente coraje para anunciar la ampliación del Tren Maya como proyecto infalible de progreso?, mientras que en el caso del aeropuerto de la Ciudad de México no atina a defender una decisión.

 

 

En otro tema, no sé a qué se deba la súbita aparición de Eduardo Bours en una mesa de periodistas. Es quizá el más preparado de los hermanos Bours y el que ha llegado más lejos en el ámbito empresarial y político y es también quien había sido más prudente hasta ahora.

 

 

También le distingue figurar en la historia como el primer gobernador priista que entregó el Gobierno de Sonora a un partido distinto, o sea el PAN.

 

 

De su herencia política se encuentra haber formado varios actores políticos en aquella tristemente célebre Sub 17, varios de los cuales fueron en las elecciones pasadas candidatos o asesores de candidatos priístas y todos fueron arrasados por Morena.

 

 

Por eso sorprende esa irrupción de Eduardo Bours para hablar del PRI, partido en el que nadie lo cuenta como parte, ni a él ni sus hermanos, ya que se han distinguido por jugar en contra.

 

 

Así fue en este 2018. Rodrigo fue candidato “independiente”, el otrora respetado jurista Abel Murrieta instigador de trabajo contrario al PRI, Ricardo prestando su imagen (sea para bien o para mal) a Antonio Astiazarán que dedicó ingenuamente a tratar de conseguir votos por fotos de ambos. ¡Ja!

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