Obregón: fuego amigo

Pareciera que Ciudad Obregón tiene enemigos no solamente entre quienes protagonizan hechos violentos que dañan su imagen, sino también entre quienes deberían promocionarla como una comunidad viable para un desarrollo que permita también crecer a Sonora.

 

 

De acuerdo con fuentes regularmente bien enteradas, los productores de la teleserie “Falsa identidad”, de la cual ya se grabaron algunas escenas en Álamos, buscaban más locaciones para ese fin en la Entidad.

 

 

Contactaron a la Oficina de Convenciones y Visitantes de Álamos y se les sugirieron zonas como Navojoa e incluso Ciudad Obregón.

 

 

Fue entonces cuando comenzaron las presiones y se dijo que Navojoa sí podía ser sede para la teleserie, pero Ciudad Obregón, no, debido a la violencia imperante.

 

 

Hay quienes afirman que tales indicaciones llegaron a oídos del Presidente Municipal de Cajeme, Faustino Félix Chávez, a quien le dieron incluso nombres de las personas que hicieron esas sugerencias y que provenían desde algunas dependencias del Gobierno de Sonora.

 

 

Si se confirma esa versión confiada al reportero por funcionarios de Navojoa, en verdad habrá que valorar cuál es la motivación de los hermosillenses para echarle más leña a la hoguera.

 

 

Es cierto, Cajeme ha avanzado al liderazgo en materia de homicidios dolosos, pero eso no significa que esta comunidad haya dejado de tener atractivos.

 

 

Si por el número de homicidios se califica a los habitantes de una comunidad, entonces el progreso de ciudades violentas del país y del mundo estuviera detenido, pues indudablemente son mayores los índices delictivos en otras zonas, sin que eso justifique lo aquí vivido.

 

 

Lo bueno es que los productores de la teleserie internacional se encargaron de revertir en los hechos el pensamiento de quienes desean un Cajeme paralizado.

 

 

Al medio día de ayer, los protagonistas de las grabaciones fueron vistos en algunas calles de la localidad y un gran número de ciudadanos interesados en conocerlos sin que se hayan presentado problemas de ninguna especie.

 

 

Para fortuna de los cajemenses, no todo está perdido. Pero a quienes les conviene que esta comunidad quede estancada, magnificar los hechos violentos es un negocio político que quizá le reditúe ganancias en el corto plazo, pero acabarán comiéndose sus propias palabras.

 

 

Que a las autoridades de los tres niveles les ha faltado un poco más de inteligencia o de valor para atacar de frente a la delincuencia, no se niega. Que quizá ya no se disfruten los tiempos aquellos en que los ciudadanos podían dormir tranquilamente en un catre por fuera de sus casas, tampoco puede ocultarse.

 

 

Pero si somos realistas, aún hay trabajo por hacer para que el municipio recobre su orgullo de limpieza, de tranquilidad y, sobre todo, de prosperidad.

 

 

Se tiene la esperanza de que lo harán las nuevas autoridades. Pudiera ser. Habrá que darles el voto de confianza.

 

 

Pero si fallan, entonces sí habrá que encomendarnos al santo patrono de la violencia: Sangoloteo. Ese, no falla.

 

 

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