NOTICIAS DE PAN Y LEÑA… Cuando los soldados regresan de la guerra,…

Por: Maestra Evelia Campas de Aguilera

 

… son recibidos con honores, colocando la medalla del triunfo sobre su vestimenta, los dejados atrás no pueden ser testigos de esta gloria, más los que los recuerdan también reciben sus triunfos, no como un presente, sino como un peregrinaje que hizo historia. Ser espiritual también implica ir a una guerra sin cuartel, buscando encontrar más allá de lo visible al invisible autor,” arquitecto y constructor de la ciudad celestial”, una ciudadanía que data de lo que históricamente se ha escrito para el futuro devenir y que se obtiene una vez que se ha concluido y ganado la batalla, teniendo como presea el “galardón” celestial.

 

 

La escritura muestra que muchos son los que conquistaron reinos, los que lograron tapar la boca de los leones, los que recibieron promesas, y todos ellos lo lograron mediante la fe en Dios, pues siempre le consultaban en sus angustias, en las persecuciones de sus enemigos. Esta fe era su secreto y su clave para alcanzar el favor del Eterno, aunada siempre a su obediencia a las palabras y dirección del Altísimo, así como igual está escrito que “sin fe es imposible agradar a Dios”, al cual no convencemos con sacrificios ni ofrendas materiales, sino con agradecimientos espirituales que hacen que aquella persona sea capaz de vencer todo obstáculo, lo cual lo hace humanamente vencedor y a la vez se convierte en un hombre de fe para alcanzar a ser “más que vencedor”.

 

 

La palabra fe es libertadora, pues implica “tener certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve”, es algo que obra en una persona viva no sólo físicamente, sino viva en el espíritu, porque esta nace con seguridad en el escuchar la palabra de Dios y en compenetrarse un tanto con lo que la biblia llama la locura de la predicación, es decir, que este no es sólo un sermón intelectual, razonado mentalmente, sino una revelación y conciencia de que las cosas que esperamos habrán de suceder con seguridad porque las hemos puesto en manos del Creador.

 

 

¿Cuándo Cristo venga hallará fe en la tierra? es una interrogante bíblica muy aleccionadora en cuanto a la importancia de guardar la fe, si reflexionamos acerca de ella tal vez lo primero y más difícil de digerir para un pensamiento incrédulo es creer en que ocurrirá esto, si logra superar esta incredulidad sabiendo que “hay un Dios y si lo buscamos es galardonador”, es decir que nos regala vida eterna, su espíritu santo, salud y sanidad divina, entonces estamos echando a andar lo que llamamos fe, pero no una falsa fe en la suerte, en las buenas circunstancias , en nuestro progreso intelectual o capacidades, sino que confiamos en el que todo lo ha hecho por nosotros para que obtuviéramos los favores y misericordias de su plan de salvación para la humanidad y todos los altos pensamientos de bien y no de mal que tiene para nosotros.

 

 

Tener fe es confiar y esperar con certeza y convicción, lo cual agrada en mucho a Dios, pero sin hacer las buenas obras no estaría completa, porque la acción implica el enfrentar los obstáculos, superar las crisis, enjugar las lágrimas, reconocer la voz de Dios y su guianza perfecta. Hacer obras impulsadas por el bienestar social característico de los impulsos gobiernistas es bueno, pues muchas son las condiciones que hay que mejorar en el mundo, pero hacer obras por complementar la fe es derrocar la corrupción, la mentira, es edificar con fuerza y cuidados la obra que se realice comprendiendo que estos esfuerzos son tan genuinos que hablan por sí solos al corazón de los hombres, tocando las conciencias y fomentando valores implícitos en las mejores formas de hacer las cosas.

 

 

Esto se aplica a la persona individual y florece en la vida social, no como la imposición de gobiernos religiosos, sino como acciones que son puestas siempre a la luz de nuestra propia expresión espiritual impregnada de las noticias de Pan y leña, por lo cual no se necesita arrogarse el culto o el ritual de la espiritualidad cada vez que algo se realice en el entramado social, sino más bien ser prudente en la manifestación de nuestra fe basándonos en la máxima escritural de “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

 

 

HOY ES EL DÍA DE LA SALVACIÓN 2 DE CORINTIOS 6.2
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