Municipios quebrados

Cuando la Presidenta Municipal de Hermosillo llamaba al diálogo a los integrantes del sindicato del Ayuntamiento, más de 50 policías arribaban al sitio donde los trabajadores tenían una manifestación para protestar contra los pagos atrasados.

 

 

Esa es la “forma” en que algunas autoridades dialogan. Con el garrote en la mano. Y se supone que Angelina Muñoz, en su calidad de mujer, debería ser más sensible al tema de la situación salarial de los empleados municipales.

 

 

Una cosa es la mano “firme” y otra la represión. No puede entenderse cómo dialogar rodeados de agentes dispuestos a golpear a la primera indicación de quienes los mandan, aunque ellos estén en las mismas condiciones de no recibir adecuadamente sus salarios cada quincena.

 

 

Y es que, conforme lo que se ha sabido, las finanzas municipales en Hermosillo no atraviesan por un buen momento.

 

 

Dicen que las de Cajeme tampoco, al grado de que las próximas autoridades no tendrán recursos para hacer pagos inmediatos, pues las actuales solamente visualizaron el presupuesto de 2018 hasta el 15 de septiembre. El que venga atrás, que arree, al parecer dijeron.

 

 

Pero al menos ya en Hermosillo la alcaldesa se dignó a platicar con los sindicalizados y aparentemente este viernes comenzarán a recibir sus bonos de despensas, consistentes en 967 pesos por cada trabajador.

 

 

Ya luego se acordará cómo pagar el bono de puntualidad, lo cual estará más en chino porque el Ayuntamiento, definitivamente, está quebrado.

 

 

“Les hice saber que no tenemos el recurso para pagarles esto, en una hora como ellos dicen me pagas y se acabó, les hicimos conciencia de la situación financiera del municipio, les presentamos las finanzas del municipio que entiendan que no es falta de voluntad, de ninguna forma se les ha dejado de pagar la quincena”, comentó la presidenta.

 

 

Y, otra vez la burra al trigo, se pudiera poner en venta algún terreno para liquidar ese bono pendiente, que es alrededor de cinco millones de pesos.

 

 

Por su parte el secretario general del Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento, Salvador Díaz Holguín, señaló que en base a los resultados de la reunión del próximo viernes decidirán si bloquean las calles, pues esperan el pago de la despensa y una fecha para el del bono de puntualidad.

 

 

Para no ir tan lejos, como dicen los sabios abuelos, esa será la situación financiera de la mayoría de los ayuntamientos sonorenses.

 

 

Los que se van, dejarán las arcas temblando, ya sea porque no aprendieron en tres años a administrar o, bien, por ser el año de Hidalgo, en el que el más tonto es el que deje algo.

 

 

Hace tres años, en Cajeme, las autoridades que arribaban se extrañaron de que ni siquiera lápices había en los escritorios.

 

 

Dicen que el escenario de 2018 será diferente, pero si ya de entrada el señorito Secretario del Ayuntamiento, Marcelo Calderoni, se niega a entregar la documentación solicitada para ver cómo andan, pues por las vísperas se saca el santo.

 

 

Ojalá y nos equivoquemos. Por el bien de la sociedad.

 

 

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