Mulato azul (Melanotis caerulescens)

Mulato azul (Melanotis caerulescens)

Francés:
Moqueurbleu
Alemán:
Blauspottdrossel
Español:
Mulato azul
Taxonomía:
Orfeus caerulescens
Orden:
Passeriformes
Familia:
Mimidae
Género:
Melanotis

Profr. Juan Vidal Castillo

 

 

 

Dice la leyenda del fantasma de la anciana con olor a perfume de violetas: “De las mujeres del planeta la mas orgullosa es la mujer alamense por su exquisito olor a perfume de violetas y de las aves del mundo la mas hermosa es el cisne por su hermoso plumaje”.

 

 

Pero hoy no hablaremos de fantasmas, ni de mujeres, ni de cisnes… hablaremos de una hermosa ave que a través del orbe es nombrada de varias maneras y a la cual los aztecas bautizaron como también Huitzánatl, endémica de México.

 

 

Notas descriptivas
Es un ave de tonalidad completamente azul-gris opaco, más obscuro en la parte inferior del vientre, con una máscara negra y el ojo rojo. El especímen inmaduro es más negruzco teñido de azul opaco en la espalda.

 

 

La punta de la cabeza, el cuello y el pecho son más pálidos en comparación con el resto del cuerpo con las partes ventrales restantes gris azulado opaco ó azul opaco; la espalda, rabadilla, región escapular y las cobertoras de las alas son azul pizarra opaco.

 

 

Las plumas centrales de la cola y la parte exterior de las rectrices del mismo color que la espalda, el resto de la cola café opaco. Los lores, las plumas del oído y la parte anterior de las mejillas son negros.

 

 

Las medidas para los machos son: Ala 104.6 mm, cola 105 mm, culmen 29 mm, tarso 30.6 mm, en las hembras ala 108 mm, cola 102 mm, culmen 29 mm, tarso 32. Esta subespecie es más pequeña con tonos más grises y el pico más largo que las otras subespecies de Melanotis.

 

 

Las aves de la sierra de Álamos no tienden al albinismo, el cual de haberlo se manifestaría con barras grises y blancas en la cola y las alas, además el álula suele tener barras y en algunos casos presentan manchas en la punta de las plumas cobertoras de las alas lo que produce barras muy bien definidas; las marcas generalmente son simétricas, pero la cantidad y extensión de éstas varía entre individuos, en algunos son muy conspicuas mientras que en otros son apenas distinguibles.

 

 

En raras ocasiones el albinismo aparece en otras partes del cuerpo, ocasionalmente en áreas blancas asimétricas, aunque a veces pueden ser regulares.

 

 

Su presencia también se encuentra asociada a bosques templados afectados por incendios forestales en etapas tempranas de sucesión, donde puede resultar incluso más abundante que en otros ambientes.

 

 

No está incluida en ninguna categoría de amenaza de las listas internacionales ni está protegida por la legislación nacional mexicana.

 

 

 

Comida y alimentación
Omnívoro, aunque probablemente en gran medida insectívoro en la temporada de cría. Se alimenta bajo en vegetación o en el suelo de forrajes y hojas.

 

 

 

Reproducción
No hay muchos datos sobre la reproducción de esta subespecie; se sabe que la temporada reproductiva es de junio a agosto, un poco después que la temporada reproductiva de las subespecies continentales.

 

 

Nidificación
Los nidos no se han descrito para esta subespecie, pero es muy probable que sean semejantes a los de las subespecies continentales, que construyen sus nidos en niveles medios o bajos en arbustos gruesos o en árboles de follaje denso con una estructura laxa, hecha con ramas gruesas en el exterior y recubierta con pedazos finos de raíces jóvenes.

 

 

 

Huevos
Ponen 2 huevos blancos y sin marcas.

 

 

 

EL CUENTO DEL PÁJARO AZUL
Un pequeño pájaro azul que vivía en una isla dorada y que todas las mañanas escuchaba los preciosos cantos de sus hermanos.

 

 

Incapaz de cantar como ellos, el pequeño pájaro se angustiaba, pensaba que no había una melodía adecuada para él en el mundo por lo que sentía que no encajaba y se entristecía.

 

 

Un día su madre lo animó diciéndole: “Sal y encuentra una canción especial que solo tú puedas cantar”, mi reye le comentó: “Nadie puede construirte el puente sobre el que tú, y solo tú, debes cruzar el río de la vida”.

 

 

Así, el pájaro azul se dispuso a cruzar mar y tierra para encontrar su singular canción, aquella que le hiciera especial.

 

 

Emprendió un largo vuelo, hasta llegar a una tierra lejana donde encontró a una grulla de cuello largo. Le preguntó si conocía alguna canción que él pudiera cantar.

 

 

La grulla no tenía una respuesta, pero le señaló con su pico hacia las distantes montañas que se perfilaban en el horizonte, donde vivía “el pájaro más sabio”. Quizá él lo sepa le respondió.

 

 

El obstinado pájaro emprendió el vuelo, desafiando sus miedos. Nunca había volado en un sitio tan tenebroso.

 

 

En las profundidades del oscuro bosque encontró a un búho, muy anciano y sabio. Contento, el pajarillo le preguntó si conocía una canción especial. Sin embargo, el búho no pudo darle la respuesta que tanto ansiaba.

 

 

La joven ave no se dio por vencida, visitó tierras extranjeras en busca de su canción, pero nadie sabía darle la respuesta.

 

 

“Un día invernal, conoció a un pájaro que parecía un poco enfadado y bastante hambriento. Aún así, el pájaro cantor chilló valientemente:

 

 

“Por favor no me coma. Solo quería saber si alguna vez has oído una canción muy especial, una que solo yo pueda cantar”.

 

 

El extraño de aspecto aterrador, que resultó ser un cuervo muy amable, finalmente le ofreció un amago de respuesta: “No conozco tu canción, pero sé dónde la encontrarás: debes volar hacia el oeste todo lo que puedas”.

 

 

Y así lo hizo el joven pájaro, atravesó el mar, desafió los vientos y el frío, hasta que descubrió el cálido resplandor de una isla que parecía “una joya en el horizonte”, de la cual fluía una música preciosa.

 

 

Eufórico por haber llegado a su destino, el pájaro cantor azul se armó de fuerzas para recorrer la distancia que le faltaba. ¡Seguro que en aquel sitio encontraría su canción!

 

 

Sin embargo, cuando llegó a tierra, se dio cuenta de que había regresado a casa. Poco a poco la decepción se fue apoderando de él. Entonces vio a su madre y sintió el impulso de contarle sobre la grulla, el búho, el cuervo y todas las historias de su viaje.

 

 

Cuando abrió su pequeño pico, lo que brotó fue una canción maravillosa y propia. Al decir del director y guionista Werner Herzog: “Todo arte original debe basarse en una experiencia de la vida”.

 

 

Amable lector: Sin duda alguna usted ha llegado a la conclusión de que cada cual debe emprender un viaje de autodescubrimiento, un viaje que solo nosotros podemos hacer ya que somos nosotros, no los demás, quienes debemos encontrar lo que nos hace únicos y especiales, aquello que da sentido a nuestra vida y que nos satisface realmente.
Mientras tanto le deseo un ¡Bendecido día!

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