Misa por la paz

P..ara quienes creen en un Ser Superior, ..las palabras del padre Ángel Olvera Modesto, pronunciadas anoche en la misa de sanación por la paz en el Santuario de Guadalupe, tienen un alto contenido de reproche hacia la inacción de las autoridades ante el fenómeno de la violencia en Sonora.

 

 

Según el sacerdote, a la población le corre por la sangre la indignación ante tantos hechos de sangre. Pero también hay miedo, terror y, desafortunadamente, deseos de venganza que pueden ser más terribles.

 

 

Hay enojo, sostiene, en el momento de saber que junto al altar donde se celebraba una misa, que simboliza el sitio donde Jesús derramó su sangre por la pecadora humanidad, ejecutaron en Ciudad Obregón a una persona.

 

 

Eso sucedió, dijo, sí ante la mirada de muchos feligreses, pero también de la de Dios y fue visto como un acto de profanación de un templo en el que se debe dar vida y, sin embargo, la muerte ingresó hasta sus altares.

 

 

En la misa, el sacerdote describió que cosas terribles están pasando en Sonora y el país, con tantos desaparecidos y ejecutados. Con muertes de soldados y policías, pero también con el llamado daño colateral, que es el fallecimiento de un ciudadano que solamente pasaba por el lugar, sin deberla ni temerla.

 

 

Todo eso ya está presente en la ciudad y el Estado, consideró, razón por la cual el gobierno de Estados Unidos prohibió prácticamente a sus connacionales a no viajar al sur de Sonora debido al clima de violencia existente.

 

 

Pero, y he aquí lo más importante: ¿Qué pueden y deben hacer los cristianos ante tanta violencia?

 

 

Aunque la misa fue dirigida a los católicos, en realidad es válida para todos los ciudadanos y, por lo tanto, esas acciones contra los hechos de sangre corresponden a todos realizarlas.

 

 

Las principales, consideró el padre Olvera Modesto, son orar y combatir el mal con el bien.

 

 

Se oye muy simple y quizá para quienes no creen en Dios no signifique nada, pero en verdad tienen un gran contenido de realidad.

 

 

Dicen que la fe mueve montañas y si con esa fuerza todos los ciudadanos se unen para alcanzar un ideal, que es el de la paz, de seguro que se logrará.

 

 

Tal vez muchos piensen que este espacio debió ser utilizado para comentar acciones de la política y los políticos, pero he de decir que de vez en cuando hay que ahondar en la espiritualidad que se ha perdido y lo cual da como consecuencia que hoy sean vistos como dioses el dinero, la violencia y la falta de valores.

 

 

Como ya se ha dicho aquí: Si deseamos que el país cambie, empecemos por cambiar nosotros.
Así de sencillo.

 

 

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