Mexicanos decepcionados de los políticos

Por: Rafael Robles Flores (Director del Tec de Monterrey Unidad Navojoa)

“La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir”. Jacques Benigne Bossuet.
El Viernes Santo iniciaron las campañas políticas que en las votaciones del próximo 1 de julio permitirán renovar al próximo presidente, diputados federales, senadores, nueve gubernaturas, alcaldías y congresos locales. Las autoridades electorales la califican como la elección más grande que se ha vivido en México con tres mil 400 cargos en disputa.
Algunos analistas perciben un crecimiento en la decepción y molestia ciudadana sobre la clase política mexicana. Señalan la preocupación sobre el deterioro económico de los bolsillos de las familias, la inseguridad en diversos puntos del país y la creciente corrupción en el sistema político.
Es decir, los ciudadanos mexicanos están cuestionando, cada día más, los pobres resultados de la clase política en los tres niveles de gobierno. No hay semana en la que no sean dados a conocer actos de corrupción, escándalos personales, conflictos de interés, tráfico de influencias, comentarios inadecuados o pésimos números de los políticos mexicanos con impacto nacional o internacional. Le comparto algunos datos:
Solamente cinco por ciento de los delitos denunciados obtiene sentencias condenatorias. Ocupamos el lugar 135 en el Índice Mundial de Percepción de la Corrupción y el 125 en el Índice sobre Desvío de Recursos Públicos, según el Foro Económico Mundial. Tenemos más de 50 millones de mexicanos que viven algún tipo de pobreza. Somos líderes en desigualdad social entre los países de la OCDE. Siete de cada 10 mexicanos se sienten inseguros, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana. Sólo se están dando 500 mil empleos, cuando deberían generarse un millón 200 mil puestos laborales por año. Mantenemos los menores niveles en cuanto al respeto a los derechos humanos, en comparación con los países de la OCDE. Asimismo, el cinismo y la ausencia de los líderes políticos han permanecido desde 1975 hasta 2013 por arriba del índice de la OCDE.
De acuerdo con la Comisión Bicameral en Materia de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y de los Municipios del Congreso de la Unión, la deuda de estados y municipios se ha elevado en 146.6 por ciento de 2002 a 2017.Y según información de la SHCP, esta deuda asciende al segundo trimestre de 2017 a más de 564 mil 224 millones de pesos. La mayor parte del endeudamiento contraído por los gobiernos locales ha sido con la banca comercial.
Según detectó el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP), elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2017), 41 por ciento de la población no puede adquirir la canasta básica con los ingresos laborales de su hogar. Asimismo, el ITLP señala que si el salario mínimo no alcanza para una canasta básica diaria, que cuesta alrededor de 150 pesos, mucho menos logra costear la “canasta básica amplia”, que incluye transporte público, limpieza y cuidados de la casa, cuidados personales, educación, prendas de vestir, cuidados a la salud y artículos de esparcimiento. Para conseguir esto hay que ganar más de cinco salarios mínimos.
¿Cómo ve la calidad administrativa de los políticos mexicanos? Deben a la banca comercial y a sus proveedores, siguen aumentando la nómina, gastan cada año más en comunicación social, no rinden cuentas a los ciudadanos, aumentan el financiamiento a sus partidos políticos o invierten en obras muy caras y que no son prioritarias para sus comunidades.
En las próximas semanas surgirán muchas promesas de cambio para los ciudadanos. Las palabras renovación, ciudadanización, futuro, esperanza, transformación, innovación, avance o mejora estarán en los mensajes de los candidatos. ¿A cuántos mexicanos se les harán realidad estas palabras? ¿Hay razones de los analistas sobre la decepción, hartazgo y poca esperanza de los ciudadanos respecto a la clase política mexicana? ¿Estamos, en realidad, ante la llegada de una nueva clase política que ahora sí rendirá cuentas, disminuirá la corrupción, tomará en cuenta a los ciudadanos para la implementación de sus políticas públicas o velará primero sobre el interés de los ciudadanos que el de sus grupos políticos? ¿Nos volverá a suceder lo que ha ocurrido cada tres años, cuando las promesas van y vienen y la realidad del país no mejora para la gran mayoría de los mexicanos? Usted, ¿qué piensa? Haga sus apuestas.
Twitter: @rafaelroblesf

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