Mes de la danza… Tahitiano y hawaiano

Mes de la danza… Tahitiano y hawaiano

Por: Jes√ļs Carvajal Moncada

Al igual que el teatro, en el desarrollo de la danza en Cajeme tuvo un aporte fundamental la oferta e implementaci√≥n de talleres de esta disciplina art√≠stica en el Instituto Tecnol√≥gico de Sonora (ITSON). Dichos talleres agotaban su cupo con rapidez, al igual que los boletos para las funciones de cierre en el teatro RussoVogel. En un momento de la historia de esta instituci√≥n universitaria los cierres de talleres comprend√≠an todo tipo de oferta art√≠stica, pero ello resultaba insuficiente ante la demanda del p√ļblico, adem√°s de que el evento se extend√≠a en duraci√≥n de forma innecesaria. Por esto, las autoridades del √°rea de difusi√≥n cultural decidieron que cada disciplina art√≠stica tuviera su propia clausura de curso.
En el caso de la danza, las presentaciones incluían por lo general las modalidades de jazz, danza folklórica y tahitiano y hawaiano. La danza contemporánea tuvo una presencia intermitente en la que podría denominarse como una primera etapa de los talleres, que se dio desde fines de la década de los 80 del siglo pasado; posteriormente tendría un mayor desarrollo en el presente siglo.
En este espacio me centro en la danza tahitiana y hawaiana, que bajo la conducción de la maestra Luz Aydee Camacho Rábago tuvo una gran aceptación entre las jóvenes de la institución y de la comunidad cajemense en general. Incluso, hubo tiempos en los cuales la participación masculina se hizo presente (me incluyo, como parte de mis inicios en la danza). Cada semestre los talleres se encontraban al máximo de su capacidad, y este tipo de danza era solicitado por la institución para participar en eventos académicos.
La danza t√≠pica de las regiones del mundo ha gozado de aceptaci√≥n entre los practicantes, como lo ha sido el folkl√≥rico en M√©xico. Ciertamente no con el mismo n√ļmero de la danza jazz, pero s√≠ con una consistencia notable. Y en este sentido, es muy dif√≠cil afirmar que en el caso de los bailes de Tahit√≠ y Haw√°i, se apegara estrictamente a lo t√≠pico de esos lugares, pero ha cumplido con los par√°metros alusivos a la t√©cnica, vestuario y la relaci√≥n con elementos como el fuego, la tierra o los volcanes.
Es un hecho que algunas danzas t√≠picas, o aut√≥ctonas, han pasado a ser fen√≥menos esc√©nicos, donde se aprovechan las posibilidades que ofrece la iluminaci√≥n, dise√Īo de escenograf√≠a y la multimedia. La preparaci√≥n de los bailarines es m√°s rigurosa, con base en la t√©cnica del ballet cl√°sico, como suele ser en la actualidad, y por lo mismo, los cuerpos son m√°s atl√©ticos, como en cualquier otro g√©nero de la danza. Pese a esto, se requer√≠a en ocasiones presentar tem√°ticas alusivas al ser humano, como el amor, un ritual matrimonial o la muerte misma, para hacer conciencia entre la comunidad estudiantil que no se trataba s√≥lo de disfrutar la belleza de las bailarinas o sus movimientos sensuales. Inclusive, practicantes de danza jazz y teatro llegaron a hacer comentarios en tono de burla hacia la danza tahitiana, en una muestra de que no llegaban a aceptar sus caracter√≠sticas esc√©nicas. Estos fueron casos menores por supuesto, siendo la recepci√≥n positiva del p√ļblico lo m√°s importante de cualquier forma.
En el mes donde se celebra el d√≠a internacional de la danza es justo reconocer tambi√©n a un g√©nero de la misma que ha hecho importantes contribuciones al arte y la cultura de Ciudad Obreg√≥n, gracias al trabajo de docentes, ejecutantes y al apoyo institucional recibido. Es de esperarse que contin√ļe con su desarrollo por mucho tiempo.

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