¿Manipulación o persuasión política?

Rafael Robles Flores (Director del Tec de Monterrey, Campus Navojoa)

El sábado 19 de mayo iniciaron las campañas políticas locales en Sonora y se suman a los procesos electorales federales que arrancaron el Viernes Santo. 537 candidatos buscan el voto ciudadano para alcanzar las 72 alcaldías del Estado y 21 distritos en el Congreso local.
Las campañas electorales que se hacen desde sus principios hasta nuestros días, buscan persuadir al votante para que influyan en la decisión de sufragar por un candidato de un partido político. Definamos entonces que es una campaña política para entender cómo llega a influir la persuasión.
Una campaña electoral es un proceso de persuasión intenso, planeado y controlado, que se realiza durante el periodo precedente a las elecciones, de acuerdo con las legislaciones que restringen sus métodos, tiempos y costos; su propósito es influir en su elección a la hora de emitir el voto.
La persuasión es un propósito consciente de formar, reforzar o cambiar actitudes, creencias, opiniones, percepciones o conductas de alguna persona efectuado por otro individuo o grupo; consiste en influir sobre los demás para hacerlos pensar de un modo determinado, rechazar algo o adaptarlo, o inducirlos a realizar una acción determinada. Los recursos persuasivos que emplean las campañas abarcan todos los órdenes: el acto colectivo o de masas, visitas vecinales o a grupos, diálogo personal, mensaje escrito o telefónico individualizado, debate en los medios de comunicación, rumor de boca a oreja, uso de magnavoces y grafismos en vehículos móviles, filtración en los programas radiofónicos y televisivos de preguntas y respuestas, verbenas, testimonios de personalidades públicas y, desde luego, las redes sociales llegaron para quedarse.
Así, el proceso de persuasión tiene más efectividad cuando el receptor no tiene conciencia de que es objeto de la misma y no se encuentra a la defensiva.
La persuasión requiere de capacidad para crear argumentos efectivos y presentarlos convincentemente para dar buena impresión y despertar simpatía. Estos aspectos están vinculados, de modo que los mejores argumentos se pierden si los otros elementos son negativos; la persuasión debe equilibrar estas tres áreas.
Asimismo, las campañas pueden influir en los electores por diversos medios, desde proporcionarles información que puede alterar sus conocimientos, hasta modificándoles sus actitudes hacia el candidato con valores profundos ya preexistentes en su mente. A mejor comunicación, más oportunidad de persuasión; y entre mayor persuasión, más votos. El mensaje del candidato constituye el principal instrumento de persuasión usado para reforzar, neutralizar o alterar las predisposiciones del elector. Y en estas elecciones tendrán mucha importancia los mensajes con alto contenido emocional respecto al racional. Candidato que domine los elementos emocionales hacia los ciudadanos, llevará ventaja sobre sus contrincantes.
Sin embargo, no debemos confundir persuasión con manipulación, la manipulación se maneja en forma oculta al Yo consciente del individuo, dominándolo. En cambio la persuasión es una transacción limpia y clara que se da dentro de un proceso de comunicación: el persuasor y el probable persuadido están conscientes de que está pretendiendo influir en la conducta, actitudes y opiniones del segundo.
Hay algunas condiciones propias de esta elección que están influyendo en los votantes. Entre ellas están el hartazgo ante el sistema de partidos que ya fue rebasado por las necesidades ciudadanas debido a las altas percepciones sobre corrupción, la escasa rendición de cuentas o el crecimiento de privilegios de la clase política a costa de los impuestos de los ciudadanos. Asimismo, el peso de las ideologías cada vez influyen menos ante un electorado escéptico y que no se siente identificado con los ideales partidistas.
Por lo tanto, la persuasión se convierte en una de las estrategias sólidas para lograr más votos. Sin una adecuada persuasión, las posibilidades de salir victorioso se reducen considerablemente. Usted, ¿qué piensa?
@rafaelroblesf

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