Maestra de profesión, política por un sueño

Maestra de profesión, política por un sueño

Amplia plática con la alcaldesa electa de Navojoa, en la que se describe como ser humano, como profesionista y política

Gerardo Armenta (Primera de dos partes)

“Soy una mujer soñadora e idealista”, dijo a DIARIO DEL MAYO la maestra Rosario Quintero Borbón, alcaldesa electa de Navojoa.
“Todo parte de un sueño y de una ilusión”, señaló.
“Y en el proceso de la vida –indicó–, hay metas y hay etapas. En cada una de ellas tienes un sueño”.
Por ejemplo, expresó que en su etapa de mujer su sueño fue casarse. Después, en otra fase, la maestra “Chayito”, como igualmente se le conoce, contó que tuvo un sueño en relación con la política.
Y en este sentido, describió al poder como la facultad para hacer las cosas. La plática con la futura presidenta municipal navojoense empezó con una pregunta muy directa:

–¿Cómo se define usted?
–Me defino como una persona responsable, comprometida y muy trabajadora.

–¿Qué quiere decir cuando menciona que es muy trabajadora?
–Quiero decir que me preocupo. Yo soy de las personas que me preocupo, pero también me ocupo. Este preocuparse incluye todo el servicio social que me gusta realizar hacia la sociedad y hacia los sectores más vulnerables.

–¿El magisterio en sí representa para usted una especie de servicio social?
–Así es.

–¿Por qué?
–Los maestros somos líderes por naturaleza.

–¿Por qué son líderes los maestros?
–Porque guiamos a los hijos, que son lo más valioso que tienen los padres. Ellos, los padres de familia, no los encomiendan, y esas cinco horas que están con nosotros son cinco horas muy valiosas .Le hacemos de todo en ese lapso.

–¿A qué nivel de escolaridad se refiere: al maestro en general o al maestro de primaria en particular?
–Me refiero, más que nada, al maestro que abarca hasta secundaria. Y es que en secundaria los niños todavía están pequeños, por eso requieren de apoyo y ser escuchados.

–Usted también se define como una mujer con ilusiones, con propósitos, con anhelos en la vida…
–Mira, yo soy una mujer soñadora e idealista.

–¿Soñadora e idealista?
–Sí, porque siempre ha pensado y creído que, cuando uno se lo propone, podemos lograr las cosas.

–¿Cuál es el mecanismo para eso?
–Todo parte de un sueño, todo parte de una ilusión.

–¿Así es como se hacen las cosas?
–Sí, porque en la medida de que trabajemos ese sueño, esa ilusión, podemos concretar aquellas metas que nos fijamos.

–¿Cuáles fueron sus sueños en el comienzo de todo, existencialmente hablando?
–Tú sabes que, existencialmente hablando, en la vida de un ser humano hay metas y hay etapas. Entonces, en cada etapa que vas viviendo, vas teniendo un sueño. En mi etapa de mujer, mi sueño fue casarme. Sí, quería casarme, tener hijos. Ese era mi sueño y lo he logrado, gracias a Dios.

–¿Y sus otros sueños?
–En otra etapa, mi sueño era llegar a ser profesionista. Y lo logré.

–¿Y el sueño de la política?
–Eso fue en otra etapa.

–¿Cómo fue ese particular sueño en su caso?
–Siempre soñé con una forma de tener poder y la facultad para poder ayudar a las demás personas. Y lo hemos logrado con el apoyo de muchísima gente, porque esto no se hace por sí sólo.

–¿Cómo se hace?
–Con mucha gente, en equipo. Se hace con mucha gente que sueña igual que uno. Y se necesita contagiar ese sueño y esas ilusiones.

–¿Qué es el poder para usted?
–El poder es la facultad para hacer las cosas. El poder es tener la responsabilidad y el compromiso. Para mí, el poder no es para mal usarlo. El empoderamiento que nos han dado a las mujeres a últimas fechas es precisamente para eso.

–¿Para qué?
–Para ayudar y hacer mejor las cosas por los que menos tienen. Esta es mi manera de ver el poder. Tal vez otras personas tengan un modo distinto de entenderlo, pero el mío, Gerardo, es así. Como yo no vivo de la política, el poder que quiero es para seguir ayudando a la gente. He andado tanto, en tantas calles, en tantos caminos, en tantas comunidades. Mira, Navojoa tiene 104 comunidades y 54 colonias. Y créeme que las he caminado, que las hemos andado. A veces he llegado a un lugar y digo: “Aquí se necesita una vivienda”, pero no he tenido el poder o una varita mágica para hacer esa vivienda.

–¿Y ahora?
–Ahora sí podré hacerla, porque voy a tener un equipo para eso. Antes no podía, tenía que hacer una gestión. Ahora sí podré llamar a mi equipo y pedirle que inmediatamente le haga un estudio socioeconómico a la familia de que se trate. Y esto con el fin de hacerle una vivienda antes de que lleguen las lluvias, o antes de que pase otra cosa.

–¿En eso consiste el poder?
–Para mí eso es el poder.

–¿El poder significa realmente un compromiso?
–Sí, el poder es compromiso, el poder es responsabilidad. Más que nada, para mí es eso. El poder es compromiso con la gente; si alguien lo ve de otra manera y supone que el poder es para hacer cosas indebidas, mi enfoque al respecto es el que te comento. Tal vez este enfoque se deba a la formación humanista que tengo como maestra.

–Dicen que el poder ataranta y que hace perder piso y perspectiva a quien lo ejerce. ¿Qué opina usted?
–Fíjate, Gerardo, que de alguna manera yo siempre he estado en posiciones de trabajo donde he tenido poder. Sí, he estado en ubicaciones de esa naturaleza, pero a lo mejor en ninguna como es la Alcaldía. Debo decirte que me jubilé como jefa de Sector en todo el sur del Estado.

–¿Qué significa ese cargo?
–Ser jefa de Sector es el puesto más elevado en una parte determinada del sector educativo, así me jubilé. Por convicción participé en un procedimiento para llegar a esa jefatura. Lo hice cuando era supervisora de escuelas primarias y tuve la dicha de ganar por puntaje el acceso al cargo de que te hablo. Eso me dio la facultad de escoger qué sector quería para trabajar. Por supuesto que escogí el propio del sur del Estado. En mi trabajo tenía bajo mi cargo las escuelas de Bácum, Cajeme, Quiriego, Huatabampo, Etchojoa, Benito Juárez, Álamos y, por supuesto, Navojoa.

–¿Escuelas primarias?
–Sí. Hablo de escuelas de nivel básico, particulares y oficiales estatales. Y no me mareó tener ese cargo.

–¿Era mucho poder el que tenía en ese puesto?
–Cuando la persona es sencilla y tiene una debida formación y, sobre todo, cuando luchas tanto para llegar a un puesto, lo ves como una consecuencia de ese afán positivo que te distingue.

–¿Usted batalló mucho en la vida para concretar sus sueños?
–Sí.

–¿Y por qué batalló?
–Vengo de una familia muy humilde.

–¿Dónde nació?
–Soy nacida en Empalme. Mis papás fueron pescadores. Mi padre, que en paz descanse, murió muy joven, tenía apenas 48 años de edad. Mi mamá falleció apenas el año pasado. Esto está todavía muy reciente para mí, lo reconozco. Como digo, mi papá era pescador. Primero lo fue de barco y luego de bahía. Si el mar traía, comíamos, y si el mar no traía, había que esperar hasta el día siguiente a ver qué pasaba. Somos cinco hermanos: tres mujeres y dos hombres. Mis hermanos y hermanas son personas muy honestas. Los padres criaban antes con fuerza y energía admirables. Yo soy la única de cinco hermanos que ha logrado alcanzar este nivel de preparación en la vida. Lo he hecho con mucho tesón y con mucho sacrificio, porque no había para darme. Pero cuando tienes sueños e ilusiones, los padres hacen lo posible (y hasta lo imposible) por darte lo que necesitas cuando ven que un hijo quiere avanzar.

–¿Usted sintió alguna especie de llamado para dedicarse a la política?
–No.

–¿Por qué no?
–Considero que fui una maestra de educación primaria muy dedicada; después estudié en la Universidad Pedagógica. Debo decir que en este andar he tenido la dicha de estudiar con mucho sacrificio, porque los maestros no ganamos mucho. En cambio, las satisfacciones que te da el magisterio son las de llevar luz y enseñanza a quienes lo necesitan. Mucho de lo que sabemos, tú, Gerardo, yo y todos los que estamos en este mundo, es gracias a un maestro, gracias a una maestra. Este es el rol que nos toca vivir. Tuve la oportunidad de estudiar en la Normal del Estado en Hermosillo. Lo tengo tan presente y siempre me conmueve el hecho de que mi madre, sin conocer absolutamente nada, se lanza a una aventura, a una búsqueda, porque su hija quería ser maestra.

–¿Cómo fue eso?
–Mi madre se lanza a la aventura de venir a Navojoa, cuando jamás había salido de Empalme, a buscar una escuela que un maestro mío, en sexto año, le había dicho que aquí existía para que su hija pudiera estudiar para maestra. Viene y da con el CREN (Centro Regional de Educación Normal), con mucho sacrificio y dando tumbos. Hace preguntas y todo. Después va a Hermosillo porque allá había otra escuela para maestros. En aquel entonces, hice examen en Hermosillo y en el CREN, aquí en Navojoa. Pasé los dos exámenes, aprobé los dos exámenes. Te estoy hablando de 1977.

Dejar un Comentario