La capacitación electoral, bajo el miedo y la desconfianza

La capacitación electoral, bajo el miedo y la desconfianza

Patricia Dávila
PROCESO.-

Con el país sumido en la inseguridad, 45 mil capacitadores del INE hacen recorridos para localizar a los ciudadanos que fungirán como funcionarios de casilla el próximo 1 de julio. En esta labor han reportado cientos de casos de ciudadanos que no participarán en el proceso por “miedo”. Por ese motivo, y ante la ola de homicidios de candidatos a puestos de elección, el Instituto elaboró un protocolo de seguridad para que su personal no sea víctima de la delincuencia.

 

 

Por primera vez en un proceso electoral, los altos índices de inseguridad pública obligaron al Instituto Nacional Electoral (INE) a utilizar un protocolo de seguridad para proteger a sus capacitadores: 45 mil de ellos recorren el país a fin de instruir a tres millones de ciudadanos para que sean funcionarios de casilla el próximo 1 de julio.

 

 

Esa norma “aconseja” conductas que cada uno de ellos puede seguir “con el fin de reducir el riesgo de ser agredido/a por grupos armados”.

 

 

En Tamaulipas y Sinaloa los capacitadores ya se vieron inmersos en actos violentos provocados por grupos antagónicos del narcotráfico.

 

 

El jueves 10 el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, apremió a los tres niveles de Gobierno para que diseñen un protocolo destinado a garantizar la seguridad pública en la jornada electoral federal. Incluso advirtió sobre una posible interrupción de las votaciones.

 

 

Hasta ahora los aspirantes a puestos de elección sólo cuentan con protocolos de seguridad si solicitan protección a la Secretaría de Gobernación, como ya lo hicieron los candidatos presidenciales Margarita Zavala y José Antonio Meade, así como el aspirante de Morena a gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y ocho contendientes por diputaciones federales.

 

 

Para seguridad de sus funcionarios, el INE por primera vez elaboró y aplicó el Protocolo de Prevención y Actuación ante contingencias para integrantes de las Juntas Locales y Distritales Ejecutivas, supervisores/as electorales y capacitadores/as-asistentes electorales.

 

 

El procedimiento consiste en una serie de acciones de autoprotección ante los riesgos a los que un capacitador electoral puede exponerse en su trayecto a la Junta Distrital, Zona o Área de Responsabilidad Electoral, pues la forma de actuar en momentos de “crisis” determina las consecuencias de una “situación adversa”.

 

 

Ese protocolo se acompaña de una Cartilla de Prevención con cuatro “compromisos” denominados PAMA: Prevención (conocer las acciones preventivas), Atención (estar siempre vigilante), Minimizar (adoptar conductas que minimicen el resigo de ser víctima) y Actuar (con responsabilidad y prudencia).

 

 

En forma de manual, se advierte al capacitador que si detecta zonas peligrosas lo notifique de inmediato para evitar futuros riesgos; que ninguna posesión material, incluso si tiene valor sentimental o es un instrumento de trabajo, es más importante que su integridad física. Además se le instruye para que evite lugares con antecedentes riesgosos, como presencia de delincuentes y consumidores de enervantes, o que estén deshabitados, oscuros o aislados.

 

 

Otra recomendación es que se espere el transporte público en un sitio iluminado y transitado, cambiar de posición de vez en cuando y estar atento al entorno, dice el protocolo.

 

 

 

LOS PROTOCOLOS
Roberto Cardiel Soto, director ejecutivo de Capacitación Electoral y Educación Cívica del INE, explica a Proceso que el protocolo de seguridad tiene el fin de evitar que el usuario sea víctima de robo o asalto, así como denunciar el tipo de agresión, cuando el capacitador o asistente electoral se enfrenta a condiciones que llegan a dificultar el trabajo.

 

 

El 27 de marzo, dice, concluyó la primera etapa de capacitación, en la que más de 45 mil personas recorrieron el país buscando a quienes recibirán y contarán los votos como funcionarios de casilla.

 

 

Uno de los problemas que encontraron, según Cardiel, es la desconfianza. Por ejemplo, de los que fueron visitados para fungir como funcionarios de mesas directivas de casilla, 19 mil 617 se negaron por “miedo a participar”, sobre todo en el Estado de México, Jalisco, Chiapas, Michoacán, Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas, Nuevo León, Sonora y la Ciudad de México.

 

 

Pese a ello, el INE logró inscribir a dos millones 758 mil personas, por lo que a partir del martes 1 los capacitadores y asistentes salieron de nuevo a la calle para registrar sólo al millón 399 mil funcionarios requeridos para atender 156 mil 900 casillas.

 

 

De acuerdo con Cardiel, un millón 300 mil personas que podían ser seleccionadas como funcionarios de casilla se registraron como “no localizadas” por causas que no se tienen claras, pero pueden ser cambios de domicilio, migración o desplazamiento forzado por la violencia. Los estados con más casos de éstos son Zacatecas, Michoacán, Oaxaca y la Ciudad de México.

 

 

En el desarrollo de estas actividades en todo el país se reportó que 195 capacitadores fueron víctimas de robos de dinero o material del INE. En zonas residenciales de la Ciudad de México, como Polanco, Santa Fe y la colonia Del Valle, el personal del INE se tuvo que entrevistar primero con administradores de los edificios por la “desconfianza” de los residentes ante personas ajenas a su entorno.

 

 

Por cuestiones de usos y costumbres no pudieron entrar en los municipios chiapanecos de Chenalhó, donde se programó la instalación de 54 casillas, y Oxchuc (68), ni en el michoacano de Zacapu (101).

 

 

De acuerdo con Eduardo Manuel Trujillo Trujillo, vocal ejecutivo de la Junta Local del INE en Tamaulipas, para proteger a los capacitadores en ese estado, además de su indumentaria “infalsificable”, en algunas zonas se anunció su presencia mediante perifoneo.

 

 

“Las elecciones se desarrollan pese a sucesos de inseguridad como los registrados en marzo pasado en localidades tamaulipecas, como Laredo, Reynosa, Matamoros y Tampico”, dice Trujillo. Se refiere a ataques como el del 25 de marzo en Nuevo Laredo y Reynosa, cuando efectivos de la Marina dispararon contra civiles, con fatales consecuencias.

 

 

Esto obligó a los capacitadores a resguardarse, conforme al protocolo de seguridad.

 

 

El personal del INE también encontró situaciones violentas en Sinaloa. A decir del vocal ejecutivo de ese estado, Jorge Luis Ruelas Miranda, “en esta entidad, lamentablemente, el asunto de la inseguridad es una especie de vida diaria y los ciudadanos comunes no reaccionan ante eso”.

 

 

No obstante, asegura: “En el estado no hemos dejado de instalar las casillas aprobadas”.

 

 

Como en el resto del país, el INE procuró que, de preferencia, todos los capacitadores trabajaran en los municipios y en las localidades sinaloenses donde viven, a fin de que tengan acceso a los lugares que conocen sin correr ningún riesgo.

Dejar un Comentario