El América repitió la dosis a Chivas, 2-0, ahora en el Estadio Akron.

Las Águilas fueron a Gua­dalajara a imponer su ley, a causar los goles en contra del Rebaño, a regodearse con los goles de Nicolás Castillo al 3’ y de Andrés Ibargüen al 50’ (éste tras un error técnico del porte­ro Raúl Gudiño), a mancillar el honor rojiblanco.

Ahora sí sería entendible que Matheus Uribe no conocie­ra del todo a las Chivas, irreco­nocibles. Se estancaron en 15 puntos, recibieron golpes en to­dos los sentidos, incluida la ex­pulsión de Jesús Molina al 36’.

José Cardozo debe agradecer que el marcador no fue más es­candaloso. Un sector rojiblanco ya pide la destitución del técni­co. Jair Pereira dijo que están a muerte con él, pero lo cierto es que con estos resultados poco contribuyen a darle oxígeno.

Se fue Molina a las regade­ras. Y ya no estaba Alexis Vega, sustituido por Ricardo Madri­gal.

Y minutos después salió por lesión Alan Pulido. Toda la res­ponsabilidad ofensiva quedó en Luis Madrigal.

Renato Ibarra fue el más destacado de los azulcremas. Se dio un festín por la derecha. Nico Castillo también gozó de oportunidades e Ibargüen y hasta Nicolás Benedetti, que entró de cambio. Si en igualdad de condiciones la superioridad era manifiesta, ahora fue abru­madora. Al 85’ Henry Martín perdonó en un mano a mano, ante la rápida salida de Gudi­ño.

El América ya tiene 19 pun­tos y se enfila hacia la Liguilla, mientras que las Chivas ven como se les escapa la clasifica­ción, con la enorme losa de un pésimo funcionamiento futbo­lístico, con un técnico al que pa­rece acabársele el crédito.