Qué sazones! Una moda­lidad en las sesiones de Ca­bildo en Cajeme: las porras para el barco.

A alguien de los “asesores” de Sergio Pablo Mariscal Alvarado se le ocurrió que el acarreo de gente hacia las juntas públicas va a impac­tar en la percepción de los medios a lo que ocurre al interior de esos encuentros.

Pero, ¡oh equivocación! Salieron más burdos que en el padrecismo para armar sus estrategias y más pronto que inmediatamente la raza comenzó a sospechar del por qué tantos aplausos y vivas sólo porque al Secretario del Ayuntamiento le aprobaron la lectura del acta anterior.

Por favor, esas formas “de comunicación”, si así se le pueden llamar, ya pasaron de moda. ¿Qué no podrán mejor hacer bien las cosas y entonces las felicitaciones llegarán por añadidura, sin necesidad de maquillaje alguno?

En fin, se nota que el barco anda en medio de una tormenta. Tanto así que a los lugares en donde presienten les harán una petición, mejor no van. Como a la inauguración de una prima­ria en Cócorit. Prefirieron realizar el evento a control remoto, en Ciudad Obregón.

De ese tamaño de la inseguridad en lo que andan haciendo.

¿LLEGÓ LA PAZ, CANO?

Hablando de capirotada en salsa roja, Francisco Cano Castro volvió a quejarse de que recibieron una Secreta­ría de Seguridad Pública con una deficiente cobertura en la atención, parque vehicular defectuoso, presupuesto limi­tado y falta de compromiso del personal.

¡Válgame! Cano Castro no es nuevo en estas lides. Era para que llegara a trabajar y no estar llorando. Si tiene quejas de lo recibido, ¿por qué no actuó en consecuen­cia?

Un llamado ante la justicia a quienes hicieron mal las cosas podría sentar un prece­dente para quienes desean estar al frente de la corporación.

Y si el personal no tiene compromiso con su trabajo, ya son casi seis meses como para detectar a los malos y mandarlos por la vía más corta a buscar trabajo en otro lado.

Pero si ni siquiera han tocado con el pétalo de una renuncia a todos aquellos que están más comprometidos con el narco que con los cajemenses, ¿qué se puede esperar?

Señor Cano Castro: hay que ponerse las pilas ya. Aunque se ha reducido el número de asesinatos, todavía andan trabajan­do los sicarios por estas tierras, de modo que en paz en paz no estamos, amén del aumento de ladrones por todo el municipio. Ni la comisaría más chica se salva de este mal.

Pero si presumir el ahorro en el uso de combustibles es lo máximo para su administración, ahora entendemos por qué los rateros andan sueltos.

No hay patrullas con gasolina para corretearlos.

SIN REDES SOCIALES

Una advertencia a todos aquellos que se sienten muy muy por estar “al día” en las redes sociales: Facebook, Instagram y WhatsApp tuvieron ayer una caída a nivel global tanto desde su versión web de escritorio como desde sus aplicaciones.

Desde temprano la gente comenzó a quejarse de que no podían enviar mensajes y comenzaron a consultar amigos y parientes, pero lo curioso fue que el problema no se vivía sola­mente en lo local sino que en Europa, América y otras latitu­des el servicio se vio truncado.

De inmediato las empresas responsables dieron a conocer que estaban trabajando en resolver el problema, pero bien entrada la noche muchos usuarios no podían ingresar a sus servicios y eso, sin duda, es solamente un atisbo de lo que po­dría pasar el día en que las computadoras se rebelen.

¿Se ha puesto usted a pensar en qué va a hacer cuando este mundo, con todo y su tecnología, no pueda dar un paso porque todo depen­de de un programa de computa­ción?

¿Qué tan seguro es el universo cibernético del planeta?

Ese es un caso más para la araña.