Además de mentiroso sobre la situación legal de Rogelio Aboyte Limón, el Director de Comunicación Social del Ayuntamiento de Bácum, Marco Antonio Martínez García, está creando fama de violento.
Y es que, de acuerdo con vecinos de San José de Bácum, en la colonia Rosario Ozuna Zúñiga se tiran a cielo abierto por un canal las aguas negras, el drenaje, pues.
Y por más denuncias que han hecho, las autoridades municipales no les han ayudado a resolver este problema.

Cansados de eso, los habitantes de la colonia decidieron hacer un video y subirlo a las redes sociales para ver si así respondían los encargados de darle solución, pero en vez de eso el Director de Comunicación Social les echa el caballo encima porque no le gustó que los evidenciaran.

Mensajes como este fueron la “solución” para los vecinos: “Te diré una sola ves (sic)… conmigo no le busques no soy como los demas” (sic).

Como el funcionario se la pasa a gusto en sus oficinas, dicen, poco le importa que niños y adultos estén expuestos a la contaminación por las aguas negras y cuando les indican dónde se ubica el problema, encara a quienes lo hacen.

Ahora sí, comentan los vecinos, los patos le quieren tirar a las escopetas.

 

CANDIL DE LA CALLE

La que anda muy, pero muy solicitada por estos rumbos es la Comisionada Política Nacional del PT en Sonora, Ana Gabriela Guevara Espinoza, pero no para favores políticos o presentarle algún currículum con miras a 2021.

Los que quieren hablar con ella son siete empleados, cinco de ellas mujeres, de las oficinas estatales del Partido del Trabajo en Sonora a los cuales no les pagan desde hace seis meses sus salarios, que suman poco más de medio millón de pesos.

No es que uno sea muy comunicativo, pero déjeme decirle que es una incongruencia que el partido que defiende a los trabajadores en lo público, en lo interno se los esté fregando.
O séase, candil de la calle y oscuridad de su casa.

 

NUEVO DELEGADO IMSS

Por fin se concretó lo que le habíamos comentado aquí sobre la designación de Guillermo Alejandro Noriega Esparza como Delegado del IMSS en Sonora, en sustitución de Miguel Jiménez Llamas.

Ardua labor tiene enfrente porque le han dado la encomienda de “fortalecer los servicios de atención a la derechohabiencia, impulsar la estrategia “IMSS Bienestar para toda la vida”, mejorar los mecanismos de recaudación y afiliación, eficientar el ejercicio del gasto con transparencia y honestidad, así como proteger el patrimonio del Instituto”.

No es tarea fácil, déjeme decirle, pero de sobra se conoce la capacidad de Noriega Esparza y existe plena seguridad que sabrá sacar el trabajo adelante.

E independientemente de su currículum, en el cual sobresale su profesión como licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, con estudios en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España y la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, donde cursó la especialización en Transparencia, Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción, tiene entre sus virtudes personales el ser muy humano.

Por ello, no hay duda de que habrá de enfrentar personalmente la solicitud de los padres de los niños afectados por el incendio de la Guardería ABC, en 2009, a quienes presuntamente se les eliminaron los servicios médicos.

Sin duda, Noriega Esparza y su mano izquierda darán una salida adecuada a este reclamo. De eso, no hay duda.

 

CINISMO

Si en verdad tuviera vergüenza, Guillermo Padrés Elías no se parara en Sonora.
Una cosa es que no le hayan podido comprobar toda la rapiña de su sexenio y otra que no haya sucedido.

Muchos panistas lo ven como un “preso político”, pero la verdad hay una enorme distancia como para considerarlo mártir.

Si su juicio tuvo que ser “aderezado” con algunos testigos fantasmas, lo cual echó por la borda cualquier intento por mantenerlo realmente en prisión, hoy debe de reconsiderar el daño que le causó a Sonora con el dejar hacer y dejar pasar en materia de corrupción de muchos de sus entonces colaboradores y familiares.

Pero que no venga cínicamente a Sonora a alborotar la bitachera.