REFORMA.-

Unos mil 500 centroamericanos que estaban varados en la frontera sur reto­maron su viaje en caravana hacia el nor­te de México.

Los migrantes, muchos ya con su tar­jeta de visitante por razones humanita­rias, decidieron continuar a pie su viaje hacia Estados Unidos, ante la falta de recursos.

Javier Zavala, de Honduras, dijo que piensa continuar su recorrido hacia el norte y buscar empleo en México.

El año pasado lo deportaron de Esta­dos Unidos y en esta ocasión se integró a la nueva caravana, y fue así que obtuvo la tarjeta otorgada por el Instituto Nacio­nal de Migración (INM).

“Estuve más tiempo detenido en los Estados Unidos que trabajando. Tenía dos días de haber ingresado cuando me agarraron”, contó el migrante.

En el contingente también viajan per­sonas indocumentadas que permanecían varadas desde el año pasado, a la espera de regularización.

Los centroamericanos habían perma­necido en el Parque Miguel Hidalgo, ocu­pando jardineras y techados para acam­par, lo que generó la inconformidad de empresarios locales en los últimos días.

Para la Iniciativa Privada, que exi­gía su reubicación, la presencia de los extranjeros generaba violencia, caída en ventas, insalubridad y otros perjuicios.

AGUARDAN ENTREGA DE TARJETA

En el Puente Internacional Rodolfo Robles, cientos de migrantes aún aguar­dan la entrega de la tarjeta de visitante.

Desde temprano, los extranjeros ha­cen fila a la espera de la apertura de las ventanillas de atención del INM.

Xiomara Rivera, de Nicaragua, co­mentó que fue de las últimas en llegar a realizar el trámite pues al día siguiente de su arribo a la frontera sur cerraron los registros.

Ahora confía en que ayer o a más tar­dar hoy, según le dijeron los agentes mi­gratorios, le entreguen el documento que le permita legal estancia en México.

La joven de 20 años cuenta que ha sido deportada en dos ocasiones desde Chiapas y espera que con la tarjeta ya no sufra más esa situación.