“Un emprendedor ve oportunidades allá donde otros sólo ven problemas” Michael Gerber

Está de moda el término emprendedor y lo relacionado a financiamientos para aquellos que desean generar un negocito. Hay personas que empiezan emprendimientos por necesidad, porque tienen que buscar una alternativa a la entrada de dinero en la economía familiar. Pero hay otros que han realizado sus estudios y que emplean energía y esfuerzo en aplicar lo que han aprendido en la vida real.

Sin embargo, la incertidumbre por conocer si la idea de cierto negocio será exitosa o no, el temor al fracaso, el equipo de personas, la escasez de capital, son sólo algunos de los obstáculos que deben sortear los emprendedores de pequeños o grandes negocios. De ahí la pregunta: ¿qué pesa más en la decisión de las personas que desisten de su propósito de crear empresa, la escasez de dinero o el concepto de negocio?

Querámoslo o no, el dinero es un factor que incide en la decisión de muchas personas de no emprender iniciativas empresariales, en este momento debe haber personas con ideas de negocio en sus cabezas, unas pequeñas, otras gigantes pero todas con necesidad de capital, no sólo para arrancar, sino para consolidarse.

He conocido casos de personas con grandes ideas que dejaron sus sueños por la dificultad para acceder al capital necesario para transformarlos en realidad. Se puede pensar que estas personas fueron perdedoras y muy poco persistentes. Algunas tal vez lo fueron, pero otras créanme que no. Sé que han luchador; sé que han buscado por todos los medios en entidades públicas y privadas, con inversionistas, en fin, han agotado las posibles fuentes y no consiguieron nada.

Conozco una microempresa del sector textil que opera hace más de cuatro años, vende toda su producción, controla sus costos, incluso alcanzó a exportar a Estados Unidos, pero en el momento preciso, cuando se le presentó la oportunidad de pasar de micro a pequeña o mediana empresa, por medio de un contrato de maquila para una firma americana, no encontró el dinero para crecer y ahora está estancada. Trató de buscar financiamiento para ampliar su planta y sus equipos a través de la banca comercial, pero como no tenía suficientes garantías no pudo acceder al crédito. Se presentó ante instituciones federales que prometían créditos blandos, pero se estrelló con un muro de burocracia y trámites. ¿Qué le pasó a la empresa? Se estancó, no volvió a exportar, sus ventas comenzaron a caer, en fin, una oportunidad para consolidar el negocio se convirtió en una pesadilla.
Por otro lado, hay ideas de negocio que han nacido del azar; otras nacen a partir de un estudio concienzudo, pero todas nacen como la solución a determinada necesidad. Algunas iniciativas provienen de personas con alto nivel de estudios, otras surgen de alguien con poca educación. Unas y otras iniciativas tienen algo en común, el concepto de negocio es una cuestión que contiene mucha incertidumbre, ya que sólo podrá ser probado hasta que llegue al mercado, es el consumidor el que determinará si es viable o no.
Se pueden cumplir todos los requisitos, un gran equipo, capital, tecnología o ganas. Pero, ¿qué pasa si el producto o servicio que ofrecemos no llega a conquistar al mercado? Probablemente el golpe será tan o más duro que el producido por la escasez de recursos económicos.
Considero que tanto el capital, como el concepto son variables que se deben enfrentar al decidir la creación de una empresa. ¿Cuál pesa más? Creo que cada proyecto es diferente y que en cada uno las variables inciden de distinta manera. Usted, ¿qué piensa?

Twitter: @rafaelroblesf