Ignacio Ochoa Álvarez

Por: Francisco González Bolón

Cuando hacia mis pininos como reportero, me tocó trabajar información de la Tribu Yaqui cuando Vícam y Pótam eran las verdaderas cabeceras de los ocho pueblos.
En Pótam, conocí a un señor muy sabio: Ignacio Ochoa Álvarez.
Además, era muy paciente. Con gran calma me ilustraba sobre la historia de la etnia y por qué se había iniciado la división entre los yaquis.
Era muy humilde pero estaba más ilustrado que varios de los que en aquel entonces se daban por llamar los técnicos del Programa de Asistencia Técnica Integral de las Comunidades Yaquis (Paticy).
Como todo yaqui, su paciencia acababa cuando le tocaba defender temas como el territorio, el agua y problemas sociales, de pobreza, de su comunidad.
Sus consejos orientaron, y mucho, a los gobernadores tradicionales de Vícam y Pótam cuando Ernesto Zedillo, en 1997, expropió dos mil 688 hectáreas de La Cuchilla y, por ende, unas 32 mil hectáreas en total del territorio indígena.
Le tocó enfrentar a aquellos que, disfrazados de líderes campesinos o sociales, fueron enviados por el PRI-Gobierno para empezar a dividir a los pueblos y desde entonces condenó Ochoa Álvarez la aparición de autoridades duales, inicialmente en Vícam y Pótam.
Mucha culpa tuvieron en su momento los profesionistas del Paticy que dieron ingreso a las malas prácticas priistas en los programas de asistencia técnica, pues solamente buscaban el dinero aunque sus congéneres no alcanzaran ni el mínimo incremento en su bienestar social.
También a don Nacho Ochoa le vimos unirse a las luchas de don Octaviano Jécari Espinoza, otro hombre humilde pero recio a la hora de defender a los yaquis.
El pasado lunes por la noche, desde Pótam nos avisaron sobre la desaparición física de Ignacio Ochoa Álvarez. Y en nuestra escasa memoria se agolparon muchos recuerdos y pláticas con él.
Quizá ya no contemos con su guía acerca de muchos temas, pero su capacidad de transmitir la historia de su Tribu Yaqui ha quedado impresa en la mente y difícilmente se olvidará.
Hoy, como sus allegados, le diremos que descanse en paz y que desde el Onteme, el Gallo y Bacatete nos siga observando y orientando.
¿FIN AL ACUEDUCTO?
Dicen los bien enterados que no es casual que los miembros del Distrito de Riego, Movimiento Ciudadano y algunos torocoyoris de la Tribu Yaqui hayan reiniciado la lucha contra el acueducto Independencia.
Es más, se atreven a apostar que el solicitar la cancelación de esa obra, se trata de un “pleito arreglado” para que, ahora que a la capital de Sonora la gobiernen políticos ajenos al PRI, sufran las de Caín para suministrar el líquido a la población, sobre todo porque no se ven señales que vayan a cumplir con la famosa “desalinizadora” tantas veces prometida.
Las amenazas del Movimiento Ciudadano de reemprender la lucha no son tan auténticas como se cree. Maquiavelo a todo lo que da, no respetaría siquiera la necesidad de agua de los habitantes de Hermosillo con tal de hacer ver mal a los otros.
¿Por qué mejor no emprenden una lucha contra la empresa minera que contaminó el río Sonora y que esa sea la fuente de abastecimiento para Hermosillo?
Primero, porque no son ilusos de ayer ni le harían al David contra Goliat.
Y, segundo, porque el agua que se va para el acueducto Independencia en realidad es de la Tribu Yaqui y no de los productores del Valle del Yaqui.
Por esa realidad, harán como que pelean, pero enviarán al frente de batalla a los yaquis. Como siempre. Y si no, al tiempo.
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