Hay que preparar a Sonora

Por: Francisco González Bolón

La naturaleza ha desplegado su fuerza .en Sonora. Este año que parecía totalmente seco, se ha convertido en una bendición, aunque a veces pareciera que hace mucho daño a las ciudades que no están preparadas para recibir lluvias de considerable magnitud.
Ciudad Obregón es una de esas comunidades a las que la mínima precipitación les causa estropicios en sus calles.
Ya se sabe del tema del drenaje profundo al que las autoridades le sacan el bulto, por costoso. No hay proyecto para dotar a una comunidad plana de un drenado pluvial eficaz.
Veremos quién le pone el cascabel al gato.
En Guaymas ya se vieron las consecuencias de no vigilar adecuadamente el Bordo Ortiz y Nogales y Hermosillo sufrieron una vez más este jueves las consecuencias de las trombas que se han dejado sentir por esas zonas de la entidad.
Pero hay que verle el lado bueno. Sonora es un estado desértico y semidesértico. Las lluvias le caen de maravilla a estas tierras, pero hay zonas como las serranas a las cuales les beneficia en mayor medida porque sus economías se mueven en función de los temporales.
Ojalá en los próximos días esas lloviznas se conviertan en millones de metros cúbicos de agua para las presas del estado.
Y de alguna forma, el periodo denominado canícula, el de mayor calor en el año, definitivamente se vio cortado este 2018 y no causó el impacto de otras fechas.
Los científicos adelantan la presencia, en los próximos días, del fenómeno El Niño, el cual podría ser moderado, aunque definitivamente es difícil saber si vendrá con mucha agua o más sequía.
En ese contexto, se requiere actualizar a Sonora en materia de prevención de riesgos. Se dice mucho en el discurso, pero en la realidad cada lluvia provoca inquietud en la población debido a los problemas que se generan en cada comunidad.
Hay que pasar de las palabras a los hechos en esta materia porque los fenómenos meteorológicos no tienen palabra y pueden desencadenar su furia en una sola tarde con lamentables secuelas.
Acusaciones
Dicen algunos regidores de Morena que al llegar a la administración habrán de revisar muy bien cómo es que cuando una persona a la que conocen como Diva Ponce se desempeñaba como Coordinadora de Comunicación Social del PRI Municipal, cobraba un salario de 11 mil 282 pesos mensuales como auxiliar de archivo en el Ayuntamiento de Cajeme.
Ella trabajó en la Comuna hasta 2017 y el área a la que estaba adscrita es “otros organismos”, según revelan los que están analizando con lupa cada área del Municipio, pero mientras estaba en sus labores, también realizaba acciones partidistas como el envío de invitaciones a los medios para eventos del PRI.
En Oficialía Mayor argumenta que Ponce no trabaja ya para la Comuna y se apegan a la protección de datos personales para no informar sobre el tiempo en que esa persona devengó un sueldo como funcionaria, pero trabajando para el PRI.
Dicen que este punto es uno de los más pequeños que habrán de revelarse cuando se tengan “los pelos de la burra en la mano”. Y de seguro, no pasará mucho tiempo para ello.
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